Hoy ya no
es ayer o anteayer, cuando cientos e incluso miles de luces de atractivos y
vistosos colores, mirásemos por donde mirásemos, nos deslumbraban y nos hacían
ver de otra manera el mundo a nuestro alrededor. Donde todo era bondad y amabilidad, saludos
llenos de efusividad y deseos constantes de paz y felicidad a manos llenas, en
un marco de caridad y generosidad sin parangón.
Hoy,
empero, todo a nuestro alrededor se ha vuelto de pronto gris y plomizo y con un
cielo empedrado de nubes amenazantes que perfilan sus garras y amagan con
desprender toda su carga que, a primera vista, asusta pensar en lo que puede
acabar todo ello. Desde luego, nada
bueno.
Y es que,
querámoslo o no, hemos vuelto a la realidad del día a día: a los madrugones
para acudir al trabajo para algunos, o a las tareas escolares para otros; a
enfrentarnos con los duros problemas y la agitada existencia de a diario para
todos; por citar sólo algunos ejemplos de la cotidianeidad y los sinsabores de
la vida. Y también a estar al loro de
los avatares del día a día poniendo siempre los cuatro sentidos.
Y claro,
como nos venimos moviendo, desde tiempo casi inmemorial ya, en el seno de unas
circunstancias políticas y de convivencia nada estables, donde prima el enfrentamiento
entre unos y otros sin tener en cuenta el bienestar y el progreso de todos;
estos desencuentros y estas desavenencias más o menos pronunciadas, han vuelto
a saltar a la palestra a las primeras de cambio, tras una paz más o menos
relativa de estos pasados días de Navidad.
Y sin visos ni perspectivas próximas de saber hasta cuándo.
Así que “vuelta
la burra al trigo”, que se diría en un ambiente rural “denotando fastidio o
hartazgo ante la insistencia de alguien en algo”, cual “si se tratase de una
mula terca que vuelve al campo de trigo a pesar de los esfuerzos para evitarlo”,
que alguien definió.
Entretanto,
a lo anterior debemos unir la conocida “cuesta de enero” por la que ahora
transitamos, que paso a paso vemos cómo campa por sus respetos por estos
lares.
Y lo que
te rondaré morena, que dice la expresión popular.

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