miércoles, 15 de febrero de 2017

MÁS INVIERNO

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Apenas si nos hemos librado de un temporal de fatales consecuencias, y ya nos anuncian una nueva borrasca...

Dicen que, cuando las personas no saben muy bien de qué platicar o hablar con sus semejantes en un momento determinado, echan mano del tiempo atmosférico que hace y del que hará en las próximas horas o días; que siempre resulta un argumento muy socorrido.  Lo mismo ocurre cuando se trata de salvar una situación de apuro, como puede ser, por ejemplo, el viajar en un ascensor junto a alguien que no se conoce, donde las distancias entre piso y piso se hacen interminables; entonces, para huir de la monotonía del momento, en infinidad de ocasiones se echa mano del tiempo…

Pues bien, en este invierno, con las variantes tan grandes que el tiempo ha pegado –y tan extremas, además-, ha habido tema más que suficiente para hablar y platicar en tamañas situaciones, así como en otras parecidas que, sin duda, se habrán presentado.                                                                                                                                                                                                            
Y es que, a lo que se ve –y sobre todo se siente e incluso se padece-, el invierno de este año, quiere pasar a los anales de la historia y sus posteriores crónicas, como uno de los más fríos en mucho tiempo a la redonda.
Porque, cuál a cuál, están desfilando por delante de nosotros, día sí y día también, todos y cada uno de los fenómenos atmosféricos que uno imaginarse pueda –de los catalogados como tales e incluso de los no catalogados, al menos en según qué lugares-, y sin tregua alguna que nos permita una cierta recuperación para prepararnos para el siguiente envite.

Y así, ocurre que apenas si nos hemos librado, sufriendo indefectiblemente sus secuelas, de un temporal de fatales consecuencias y nos retiramos más o menos tranquilos a nuestros aposentos para valorar los posibles estragos y recuperar fuerzas; y ya nos están anunciando a renglón seguido los meteorólogos y los llamados “hombres y mujeres del tiempo”, a través de los diferentes medios de comunicación, una nueva borrasca, más dura si cabe que la anterior y de efectos mucho más graves... Así que el personal, estaba que no sabía si salir de casa lo mínimo imprescindible, o quedarse en ella la totalidad de las horas a hibernar por un tiempo a la espera de mejor ocasión.
 
Ah!, y en esto de los fenómenos atmosféricos adversos, parece que “don invierno” no ha dicho aún la última palabra. Atentos, pues, a los pronósticos, que aciertan...

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 15/02/2017)

 


                                                                                                                                                                                                            

 

miércoles, 8 de febrero de 2017

DE INVIERNO…, INVIERNO

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... y el grajo en cuestión ha echado pie a tierra y lo han visto caminando a pie firme por los alrededores…
 
Estos días, caminas por la calle y lo que mayormente se puede escuchar en corros, corrillos y conversaciones a dos, a tres o a más, es una misma y casi única cantinela: ¡qué frío que está el día!, ¡qué frío que hace! o…, ¡qué invierno más frío, éste!.

Y así un día tras otro en una casi interminable retahíla de amaneceres congelados hasta unos cuantos grados bajo cero.  Que obligan al personal a abrigarse a condición al salir a la calle para acudir a sus quehaceres habituales, sino querían hacerse acreedores de un buen resfriado o una gripe echada a suertes.  Que aún así, habrá habido quienes no hayan podido librarse de ella.

Así que, con este panorama ambiental, los termómetros que se encuentran por la ciudad, con vistas al exterior, pareciera que nunca estuvieron tan contemplados como en estos últimos días pasados.  Con lo que la gente podía hacerse de inmediato una pronta visión de la situación real que le esperaba a continuación.

Y claro, llegados a este punto y planteado el horizonte inmediato así de descarnado y frío, más bien congelado, no habrán sido pocos los que se habrán acordado de un refrán muy de este tiempo que, con su rima y sorna habituales, le viene que ni pintiparado al caso.  Y es aquel que dice que, “cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo”.

Y dicen, comentan asombrados algunos de los más avispados de por aquí, que estos días pareciera que el grajo en cuestión ha echado pie a tierra y lo han visto caminando a pie firme por los alrededores…

Con lo que, de inmediato, se han aplicado el cuento y han entendido chuscamente los muchos grados bajo cero del ambiente atmosférico local.  Para echarse a temblar, vamos…

Y es que siempre por estas fechas venimos a concluir lo mismo –haga más o menos frío-, que “al invierno no se lo come el lobo”, y que aunque parezca que no está presente en los días que le debiera corresponder, en un momento u otro el susodicho “animal” dará la cara.

Y vaya si la ha dado este año por estos lares, que andamos congelados de la mañana a la noche.  Y claro, no te quejes, que puede ser peor; que te planta un temporal como el que ha descargado por la vertiente mediterránea y se queda tan a gusto; que para eso es invierno y en algo se tiene que notar. 
 
En fin, ¡de invierno…, invierno! que andamos, oiga.

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 08/02/2017)


miércoles, 1 de febrero de 2017

DE FIESTA


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Un día dos de febrero, éste próximo, marcado a fuego de fiesta, tanto en la capital como en la localidad de Saldaña
Hace unos días, me encontré por casualidad con una especie de acertijo que, tomando como referencia el santoral, nos interroga así: “Candelaria a dos y San Blas a tres, adivina de qué mes se trata”.

Y claro, aquí a los palentinos no nos cabe ninguna duda y nos es notorio sin excepción porque, iniciando el mes de febrero y, en concreto, ese día 2 de la adivinanza – o sea, mañana mismo-, estamos de fiesta por aquí; celebrando ni más ni menos que la festividad de nuestra Patrona “La Virgen de la Calle”, que coincide justo con el día de la Candelaria, o “Las Candelas” –como por aquí decimos-.

El caso es que así las cosas, mañana, la casi generalidad de nosotros no madrugaremos, recibiremos al nuevo día cuando éste ya haya cubierto con creces sus primeras horas, nos permitiremos el lujo de disponer de un mayor tiempo para nuestro desayuno –que seguro será un tanto especial-, nos pondremos luego nuestras mejores galas y, cuando el sol haya adquirido ya una cierta fuerza –es de esperar que sea así-, nos iremos a la calle a celebrar la fiesta, acudiendo a los distintos lugares de la ciudad donde la misma tenga lugar. Y así, hasta que acabe el día.

Eso por lo que a la capital respecta; porque, de otro lado, ese día dos de febrero viene marcado también en rojo, desde tiempo casi inmemorial, en el calendario ferial de la localidad de Saldaña, al acoger en su seno su famosa “Feria de Las Candelas” que, habida cuenta de su amplio renombre, atrae a un gran número de visitantes, tanto de la Comarca como de fuera de ella.
 

Y que, aparte de poder conocer las últimas novedades en el mundo de la maquinaria agrícola, sirve de extraordinario escaparate de presentación cara al exterior; así como punto de encuentro óptimo para los habitantes de la localidad y alrededores, que les proporciona una excusa perfecta para reunirse en torno a la feria e intercambiarse entre sí las últimas novedades de sus vidas en sus diferentes lugares de residencia; recorrer a la par las calles de la villa, que bullen en animación y entretenimiento y, como colofón, sentarse frente a una buena mesa para recuperar fuerzas degustando una extraordinaria comida, seguro que salpicada de productos de la tierra, como pueden ser, entre otros, sus famosas alubias, que gozan de la marca de denominación de origen.
Un día dos de febrero, pues; éste próximo, marcado a fuego de fiesta, tanto en la capital como en la localidad de Saldaña, aquí en nuestra provincia.
 

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 01/02/2017)

sábado, 28 de enero de 2017

ACABANDO ENERO

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Burla burlando, estamos ya a punto de acabar el mes de enero (a tan sólo un fin de semana y tres días más de ello).

Un mes que, de un tiempo para acá, viene precedido en la conciencia y el sentir de la mayoría de nosotros, de una cierta mala fama –acabadas las festividades navideñas, todo hay que decirlo-, por un cúmulo de circunstancias que, últimamente, se han ido pegando al normal desarrollo de sus días, y que le han convertido en un mes fatídico en esencia.

Hace algún tiempo, se le cargó con el “sambenito” de tener que llevar sobre la espalda de sus días la famosa “cuesta de enero”, de claros efectos negativos en el costoso y lento devenir de estos días.  Dado que se producía una merma significativa en los presupuestos monetarios de las familias, como consecuencia de haber vivido durante los días de Navidad por encima de las posibilidades reales y hasta, en ocasiones, haber tirado la casa por la ventana…

Y así, tratando de paliar de alguna manera esa situación, se inventaron las rebajas en el comercio textil, previendo que, de no hacerse algo al respecto, las ventas iban a caer estrepitosamente. Acertando con la medida y consiguiéndose una dinamización del comercio evidente a todas luces.

Pero no acaban aquí los males o las marcas negativas para el presente mes porque, además, se le ha añadido una más, que es relativamente moderna.  Se trata de que, entre sus lunes –ya de por sí duros y feos de sobrellevar-, hay uno que necesariamente destaca por ser el “más triste del año”; el famoso “blue monday” que, según el americano que lo descubrió –amparándose en una súper fórmula pseudo-matemática-, acarrearía sobre sí la desdicha de ser eso, el “más triste del año”, llevando aparejadas variables relacionadas con el clima, las deudas y los propósitos con cargo al nuevo año, que nos desbordarían en exceso.

Pero no se apuren que, por lo que respecta a este año, ese día ya lo pasamos y hasta seguro que lo medio olvidamos, pues quedó establecido en el pasado lunes 16 de enero. Así que tranquilos por ahí.
 
Y ahora, lo que nos queda es pelear con lo poco de mes que nos resta, tratando de sobrellevarlo de la mejor manera posible y llegando enteros a buen puerto.  Que ya tenemos a la vista febrero, y los palentinos lo comenzamos con una fiesta, Las Candelas, en honor de nuestra Patrona la Virgen de la Calle.

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 25/01/2017)

miércoles, 18 de enero de 2017

CON ESTOS FRÍOS…

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...lo que procede es echarse al coleto un sabroso y humeante café con leche, que haga que se recupere el pulso, se recomponga el cuerpo y se vea el día de otra forma.
 


Con estos insistentes fríos tan de continuo –¡y los que vendrán!-, y las más que fuertes heladas nocturnas rondándonos las horas y los días, lo que se estila por estos lares es, abrigarse bien de la cabeza a los pies y tratar de buscar los lugares de la ciudad y alrededores donde, existiendo agua estancada, agua que fluye al exterior a través de fuentes o manantiales, o agua en movimiento muy mermado, estas constantes temperaturas en negativo han tomado protagonismo y han hecho de las suyas, dejándonos por acá huellas casi indelebles de su paso, al menos durante unos días.  Observando empero cómo los hielos cubren totalmente estos espacios donde, en tiempo reciente, el agua fluía sin ninguna cortapisa, y lo hacía hasta alegre y cantarín.  En cambio ahora, todo es silencio y friura en el ambiente.
 
Y así, si uno se acerca hasta, pongamos por caso la Dársena del Canal, puede observar la espesa capa de hielo que recubre su superficie, extendiéndose aguas adentro a lo largo del ramal del Canal que aquí desemboca.

 
E incluso el mismo río Carrión a su paso por la ciudad, en tramos donde la corriente de agua no es continua y en algunas de sus orillas entre juncos y otras hierbas de una considerable altura, se le puede ver con una capa importante de hielo.  Constatándose también que, aguas arriba, alguno de los pantanos que forman su cabecera, se muestra igualmente con sus aguas heladas.  Lo que nos puede dar una imagen gráfica de cómo se las gasta este año el invierno por estos lares. 
 
Claro que, a pesar de todo esto, es bueno recordar aquí aquello de que “quien no se consuela es porque no quiere”; porque tierras arriba y del otro lado de los Pirineos, la situación meteorológica es todavía mucho más grave y cruda que por aquí, infinitamente más… 
 

Pero regresando a nuestros límites capitalinos, para desengrasar a la vuelta de esta pequeña excursión ciudadana –más bien entonar el cuerpo-, lo que procede es echarse al coleto en alguno de los bares del recorrido, un sabroso y humeante café con leche, que haga que se recupere el pulso, se recomponga el cuerpo y se vea el día de otra forma; con los rayos de sol, además, penetrando por el ventanal de la cafetería en todo su esplendor.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 18/01/2017)
 
 
 
 
 

miércoles, 11 de enero de 2017

TIEMPO DE VUELTA

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Esto es, "cada mochuelo ha de volver a su olivo"…,
 
Tras haberse descorchado –vaya usted a saber si por imperativo legal en según qué casos- en muchos de nuestros hogares la penúltima de las botellas de champán que la ocasión demandaba -ésta de ahora con motivo de la fiesta de Reyes-, se darán por finiquitadas, es de suponer que dejando el pabellón bien alto, estas últimas celebraciones navideñas.  Que seguro serán de las mejores de nuestra vida, por aquello de que son las últimas vividas hasta el momento; aunque también puede que algún desdichado acontecimiento familiar las haya truncado y pasen a ser recordadas de una forma muy diferente.

En todo caso, la cuestión posterior estriba en que, al día siguiente –en esta ocasión el lunes-, todo el mundo en la práctica deberá volver a sus quehaceres habituales, sus duras realidades –mitigadas tal vez un tanto estos días por la fiesta-, su cotidianeidad ordinaria, sus continuas prisas de acá para allá...  Esto es, "cada mochuelo ha de volver a su olivo"…, salvando las lógicas distancias, claro.

Y para ayudar un tanto en esta vuelta a la realidad, por aquello de que en el aspecto monetario nuestros bolsillos quedaron seguramente un tanto mermados durante estas pasadas fechas, han llegado a nuestras vidas las clásicas y siempre muy bien recibidas rebajas de invierno, que cada temporada  parece que se nos muestran con unos precios más atractivos. Unas ofertas que, desde luego, son muy aplaudidas por el gran público, que sale a la calle en gran número en estas primeras fechas a la busca y captura de los mejores precios en las piezas de ropa que ya seleccionaron con anterioridad.

Que, ciertamente, mitigan un tanto este regreso a lo cotidiano, dotándolo de un cierto grado de calidez humana con el acercamiento entre las personas que, de manera general propician, dado su alto poder de convocatoria.


Mientras, en el exterior, el invierno sigue irrefrenable su camino, trayéndonos fríos, nieblas espesas y frías que se prolongan con los días; temperaturas muchos grados bajo cero y aguas heladas en estanques, canales y lagos. Lo que está haciendo que las ropas de abrigo añadidas, tipo viseras, gorras, gorros, bufandas, guantes y demás artículos de este tipo, proliferen en estos días.  Y haya sido, a la postre, un regalo muy socorrido en estas fechas para muchas personas; pero práctico y útil a más no poder. Que de eso se trata, también.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 11/01/2017)
 
 

miércoles, 4 de enero de 2017

EL PRIMERO DEL AÑO



...cuando apenas queramos darnos cuenta, estaremos ya a la mitad del año y camino de la segunda parte del mismo.
 
 
Bueno, pues resulta que estamos una vez más en el inicio de un nuevo año. Y por ello, este artículo será, a la postre, el primero de la serie; de los que irán saliendo a la luz, uno a uno miércoles a miércoles, a medida que vayan pasando los días, las semanas y los meses, y vayan cayendo por igual las hojas del calendario.

Que lo harán, aunque ahora veamos que son muchas, se encuentran todas bien juntas arriba del almanaque y, sumadas, acumulan un número grande de días; nada más y nada menos que 365, menos los cuatro ya transcurridos.

Pero que, cuando apenas queramos darnos cuenta, estaremos ya a la mitad del año y camino de la segunda parte del mismo, que llegará en un periquete, como aquel que dice.

El caso es que irán cayendo los días uno a uno y con una extraordinaria rapidez. Estos primeros, puede que de una forma más lenta, si acaso; pero que cuando comiencen a coger carrerilla -como dice la grey infantil-, esto ya no habrá quién lo pare.

Y claro, comienza un nuevo año, estamos en enero y venimos de pasar una serie de festividades donde, desde muchos aspectos, se intenta primar la celebración gastronómica. Por lo que el saber popular ha aportado también aquí su particular granito de arena a efectos del cómputo de kilos en demasía que nos echamos a la espalda en estos días.

Y para aquellos que tienen a bien cuidar especialmente de su cuerpo, que han visto que en estas fechas se les han arrimado algunos kilos de más; aprovechando que es el comienzo del año y resucitando una vieja idea del pasado de ponerse a dieta, siempre descartada, lamentablemente, una vez pasado enero, se ha extendido por aquí y por allá una especie de refrán muy cortito que dice que “hasta bien avanzado enero, no cuentan las calorías”.

Así que, como quiera que enero no ha hecho apenas más que comenzar con tan sólo cuatro días de vida, nos quedan algunos días todavía de generosidad culinaria y de holganza casera, antes de retomar, esta vez se supone que la cosa sí va a ir en serio de una vez por todas, la dieta que, al cabo de su tratamiento, nos dejará hechos unos “adonis” llenos de belleza y seducción a partes iguales.

De modo que, si el resultado se nos antoja positivo a todas luces, las acciones por nuestra parte en su búsqueda, no deben demorarse sin fecha a corto plazo.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 04/01/2017)