miércoles, 21 de septiembre de 2016

Y REPICARON LAS CAMPANAS


Santuario (foto Internet)
 

 
Alcancé las inmediaciones del Santuario del Brezo cuando la tarde ya fenecía y cedía sus “trastos” a la noche, que los acogería gustosa y llevaría las riendas de la situación hasta el amanecer, donde la nueva mañana se haría cargo del nuevo día.
 
A mi llegada, me dio la bienvenida un incesante repicar de campanas anunciadoras de la fiesta, que se dejaban oír con profusión en todo aquel valle en el que se asienta el Santuario, en medio de aquel espectacular paisaje de montaña y a cuya vera corre cantarín un pequeño riachuelo de frescas aguas.
 
Pernocté en una hospedería aneja al Santuario, junto a otros cuantos peregrinos más que también habían hecho el camino la víspera, para poder honrar al día siguiente a la Patrona de aquellos valles en su fiesta. Muy de mañana, volvieron a repicar con fuerza las campanas dando la bienvenida a los nuevos romeros que ya comenzaban a acercarse hasta el lugar.
 
Mi interés al estar presente en aquella romería, aparte de por el gran cariño que profeso a este Santuario, obedecía sobre todo a un deseo personal de rememorar aquello, que tenía que ver con mi visita a aquellos entornos cuando siendo sólo un adolescente recibía formación general y religiosa en un internado sito en una localidad de las inmediaciones.
 
El paisaje donde se asienta el Santuario es tan espectacular, rodeado de montañas todo él y con una carretera de acceso que horada el valle que se abre al pie de éstas, que ya siendo chavales nos encandiló. Y ahora me apetecía comprobar el estado de todo aquello, libre ya de cualquier disciplina añadida.
 
Durante toda aquella mañana no cesaron de repicar las campanas, convocando a la fiesta de la Patrona de aquellos lugares. Volteo que fue ganando en intensidad, a la par que en emoción, sobre todo, en el momento culmen de la procesión de la Virgen del Brezo en andas por los alrededores, en olor de multitudes como se esperaba. Y luego, en el canto final de la Salve, acompañado de un incesante ondear de pañuelos al despedirla.
 
 
Era tan grande la emoción que, de pronto, comprobé que eran ya tan sólo dos los pañuelos que ondeaban al aire. Uno era el mío, pero me extrañó que a mi lado apareciese otro que blandía una joven de larga cabellera. Nos miramos y comenzamos a reír con ganas. Y es que se daba la feliz coincidencia de que también ella, cuando adolescente, había estudiado en un internado femenino de los alrededores, y había acudido hasta allí por similares motivos.
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 21/09/2016)
 


miércoles, 14 de septiembre de 2016

ESTO ES TAMBIÉN EL VERANO (Y II)


 
Foto: Iglesia de Velillas del Duque (Internet)
 
 
Y en aquellas vacaciones de verano en las que habíamos dejado en el capítulo anterior a los escolares de Velillas del Duque de aquel entonces –entre los que me encontraba-, y teniendo siempre presente los consejos de nuestra maestra, el ayudar en las faenas agrícolas en el hogar era algo que, incluso, llevábamos muy a gala y que cada año iban aumentando en dedicación y responsabilidad añadidas. Y eso nos enorgullecía porque, entre otras cosas, significaba que nos íbamos haciendo mayores, algo que buscábamos con verdaderas ansias y que comprobábamos en cada nuevo encargo que se nos encomendaba.
 
Así como con alguna otra tarea que, dentro también de estas faenas del campo, asumíamos con interés por la novedad que representaba para nosotros, como era el acompañar y ayudar, en la medida de nuestras posibilidades, a los mayores de la casa, de madrugada, en el acarreo de la mies hasta la era, pero eso sí, en lo que se conocía como el “segundo viaje”, o sea amaneciendo ya.  Que en realidad, no sé por qué ese interés, si nos tocaba madrugar de lo lindo; aunque a los chavales, lo que más nos gustaba de todo aquello era ir subidos en lo alto del carro, encima de la mies, hasta llegar a la era.
 
Luego, vendrían los trabajos de la trilla de esta mies en la era durante todo el día, en los que colaborábamos también de una manera evidente. Si bien, estábamos deseando que estos concluyesen pronto para así tener tiempo libre y reunirnos de inmediato con los amigos en la plaza, contarnos las incidencias del día y sumergirnos en los pormenores de algún juego que otro.
 
Y así jornada tras jornada, pero con el pensamiento puesto en los primeros días de septiembre, porque en esas fechas se celebraban las fiestas en la vecina localidad de Saldaña, a la sazón capital de toda aquella amplia Comarca. Y, para nosotros, verdadera referencia plástica donde podíamos encontrar todo aquello que precisásemos para el día a día en el pueblo; y donde cada vez que acudíamos, se nos abría todo un mundo diferente al que conocíamos, lleno de posibilidades, ni siquiera imaginadas antes.
 
 Así que, cuando llegados los primeros días de septiembre, con la cosecha ya recogida, acudíamos a Saldaña para vivir su fiesta –que era un poco la de toda la Comarca- la emoción que sentíamos en la procesión con la Virgen del Valle, la posterior comida en la campa y luego la visita a las atracciones de feria –con los increíbles coches de pista-, era inimaginable.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 14/09/2016)
 


miércoles, 7 de septiembre de 2016

ESTO ES TAMBIÉN EL VERANO (1)

Velillas del Duque (Foto Internet "Tomás")
 
 
Es justo en verano, cuando más concurridos se muestran nuestros pueblos y más protagonismo recobran, cuando a uno, que vivió en uno de ellos (Velillas del Duque, en concreto), tanto la niñez como la adolescencia, al regresar estos días a él, más le puede la nostalgia.  Y cada rincón del mismo que visita, es un cúmulo de recuerdos a lomos del tiempo.
 
Porque es la casa familiar y el gran patio central donde aprendiera a dar los primeros pasos, y luego fuera el escenario ideal de mis juegos de niñez a cualquier hora del día, en medio del mismo o a la sombra de la vieja higuera que nos proporcionaba aquellos abundantes y jugosos frutos; y con aquel par de gatos remoloneando de continuo por sus inmediaciones, siempre mimosos y atentos a cualquier porción de comida que se les ofreciese.
 
Es la escuela, donde comenzó a desarrollarse nuestra temprana inteligencia, asimilando un sinfín de conocimientos que nuestra maestra nos ofrecía día a día con inmenso cariño y dedicación; donde cultivamos nuestras primeras amistades que luego fomentaríamos en el tiempo de juegos; donde aprendimos que el mundo excedía aquellos límites territoriales nuestros y que era algo inabarcable, pero que nos gustaría algún día, cuando fuésemos mayores, poder comprobar por nuestros propios medios. Y que, aunque la escuela nos gustaba y a ella acudíamos cada día con aparente alegría, experimentábamos un gozo especial cuando llegaba el verano y la maestra nos anunciaba aquello de que, por vacaciones, se despedía de nosotros hasta pasados dos largos meses, que nos portásemos bien y que ayudásemos en casa todo lo posible...
 
Es el grupo de amigos, con los que aprendimos cada rincón del pueblo, cada calleja y cada guarida de los pájaros que gustaban de pasar la noche en aquellos alrededores. Y colegas con los que, aparte de jugar y jugar cada día en horas que se hacían interminables, o practicar nuestras particulares artes de pesca en los arroyos que circundan el pueblo y en las caudalosas aguas del río que riega sus tierras, experimentamos de manera incipiente la llamada del otro sexo y probamos a guardar el secreto. Y es el recuerdo que ahora se agolpa en mi mente cuando paso junto al lugar donde estuvo nuestra casa familiar, y me imagino partiendo toda la familia camino de la capital de la provincia, con nuestros enseres, para comenzar una nueva vida; algo que acabaría haciendo la práctica totalidad de los amigos y sus familias.

 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 7/09/2016)
 


miércoles, 31 de agosto de 2016

PALENCIA, ¡ESTÁ DE FIESTA!



Estos días, bulle la ciudad cada tarde, de punta a punta y de esquina a esquina de la misma, metida en fiesta como está, como estamos todos nosotros. Y en fiesta mayor, además; como si fuese la madre de todas las fiestas, como si hubiese prisa por divertirse…

Que no hay espacio urbano que estos días no se vea concurrido por un público deseoso de encontrarse al revolver cualquier esquina, con actividades novedosas que le hagan detener su paseo; actuaciones inesperadas a pie de calle que conciten el interés general y se forme presto un amplio grupo de gente en su derredor; músicas alegres y desenfadadas que de pronto irrumpen en la calle por la que se transita y hacen la delicia del respetable que, hasta incluso, baila sus ritmos una y otra vez…; emociones nuevas, en fin, que te hacen vivir momentos de relax y de desconexión de la realidad cotidiana de la que, precisamente, se quiere huir durante estos días.

Porque eso son los sanantolines por aquí, días de desfile de peñas y charangas dejando oír unas músicas por todos conocidas, que invitan a ser tarareadas a voz en grito y a mover el cuerpo a su paso; tardes de toros entre ¡olés! y ¡bravos!, suspiros y emociones contenidas, abucheos y caras de decepción a veces; agitar de pañuelos, aplausos y gritos de ¡torero, torero! en ocasiones varias, teniendo como marco nuestra plaza de Campos Góticos.

Noches de tapeo a pie de calle, en familia, en pandilla o en grupo de amigos, degustando algunas de las muchas tapas que se nos ofrecen vistosas y exquisitas ellas, y “regadas” con generosidad con algunos de los caldos de los muchos que se proponen como perfectos acompañantes para la ocasión, mientras a la par van surgiendo mil y una conversaciones, en plan amigable y distendido.

Espectáculos de música al aire libre, con artistas de calado, de renombre y de máxima actualidad en el panorama musical; seguidos de verbenas en plan más relajado y festivo, si cabe, hasta altas horas de la madrugada.
 
Paseos hasta el real de la feria para encontrarse y disfrutar de las atracciones de siempre, modernizadas un tanto en cuanto a presentación actual, así como para descubrir aquellas otras que, entremezcladas con las anteriores, sobresalen por su novedad y poder de
convocatoria. 
Eso, y mucho más que, para sentirlo, hay que vivirlo en primera persona y a pie de calle, en familia o con amigos, pero en la calle.
 
¡Felices sanantolines!.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 31/08/2016)
 
 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Hablando de turismo

 
Foto (Internet)
 
 
Qué duda cabe que en estos tiempos que corren, habida cuenta de las facilidades que existen para que las gentes se desplacen con rapidez de unos lugares a otros, las instituciones responsables del turismo en cada municipio, provincia o Comunidad Autónoma, tengan como preocupación muy presente el fomentar las visitas de los turistas a sus respectivos lugares, tratando de poner en valor cualquier atractivo original de que dispongan; esto es, potenciar el turismo por todos los medios a su alcance, conscientes de la relevancia que éste tiene para revitalizar en todos los aspectos su localidad o su Comarca.
En este sentido, Palencia no es una excepción en esta faceta, y las instituciones responsables de su conservación y fomento, no cesan en su empeño de alumbrar ideas capaces de “vender” en mayor grado nuestras excelencias turísticas –donde caben tanto las sugerencias paisajísticas, como las arquitectónicas, artísticas y culturales, o las gastronómicas-.
Y es ahí donde, si nosotros, conocedores de lo mucho y variado que tanto nuestra capital como nuestra provincia pueden ofrecer al visitante, somos capaces de difundirlo también entre nuestros amigos y conocidos, vía por ejemplo redes sociales -tan de moda en estos tiempos-, habremos hecho también una importantísima labor de promoción de lo nuestro.
Porque, bien mirado, podemos ofrecer al visitante un poco de todo lo apuntado anteriormente: tenemos arte, arquitectura y cultura, con esas extraordinarias muestras de arte románico; aguas interiores por las que pasear en barco; paisajes de montaña y valles de espectacular hermosura; mosaicos romanos de fastuosa belleza dignos de admirar; gastronomía propia que saborear….
 
Eso sí, nos persigue quizás un hándicap en el aspecto negativo; y es que, hoy por hoy, puede que no dispongamos de una verdadera seña de identidad de renombre universal en este aspecto, que aglutine todo ello y nos pueda identificar y determinar rápidamente a la hora de que el futuro visitante se fije en nosotros. Aunque tengamos, eso sí, todo un conjunto muy vistoso de realidades turísticas, como queda dicho, por las que se nos pueda distinguir en determinados lugares o espacios territoriales; pero que su promoción choca o corre pareja con la que otros hacen de lo suyo; y la competencia resulta feroz en este aspecto. Así que habrá que insistir en la promoción por todos los medios posibles, innovando si cabe, o sobre todo. 

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 24/08/2016)

miércoles, 17 de agosto de 2016

DANZA EL AGUA CADA AMANECER



Cada nuevo día de este verano que amanece -muy de mañana, eso sí-, cuando apenas si han colocado las calles retiradas durante la noche –según cuenta la ocurrencia popular-; y con la frescura de esas primeras horas de la mañana pegada todavía al cuerpo, en muchos de los jardines de nuestra ciudad parece producirse una especie de baile mañanero de unos cuantos quilates y, sobre todo, refrescante para el césped, protagonizado por unos aparatejos que irradian agua a presión y giran y giran sin cesar en círculo sobre sí mismos, entremezclándose entre sí en alegres y alocados encuentros el agua a presión que lanzan unos y otros en una y otra dirección. 

Pero que en ocasiones, extienden también su acción refrescante hacia quienes en esos momentos, ajenos a la situación y a la pista donde se ejecuta el baile, transitan por las aceras próximas y no se muestran muy duchos a la hora de esquivarlos para evitar una pequeña ducha mañanera.  O tal vez sortean uno, con el consiguiente regusto dulzón por el sabor del triunfo así a cuerpo gentil; pero no el siguiente, ni el que está un poco más allá y que extiende su acción hasta esa misma acera de manera inadvertida.  Y todo el gozo en un pozo, porque el resultado final es que no se libran del chapuzón mañanero a destiempo y sin buscarlo.

Estos aparatejos, digámoslo ya, aunque es seguro que quedaron debidamente identificados con la descripción anterior, no son ni más ni menos, que los “graciosos”, y traviesos a un tiempo, aspersores que, colocados estratégicamente a todo lo largo y ancho del jardín, inician a esa hora de la mañana de manera coordinada, su acción benefactora sobre el césped que el sol recalentó y secó durante la jornada anterior.

Y así, con el ceremonial en parecidos términos, ocurrirá cada día en cada uno de los espacios verdes que la ciudad pone a disposición de sus habitantes para que éstos encuentren en ellos horas más tarde, la paz, la calma, el frescor y el descanso buscados, huyendo de la canícula del exterior.
 
Pero ajenos por completo a esta especie de baile mañanero de los aspersores que se produce muy a primeras horas, cuando todavía la ciudad duerme y son muy pocos los que caminan por ella y pueden presenciar esta especie de danza ritual del agua a presión en una y en otra dirección; con el riesgo, eso sí, de verse salpicados en algún momento no especificado si no se está presto al paso del baile.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 17/08/2016)
 

miércoles, 10 de agosto de 2016

ES VERANO, QUE SUENE LA MÚSICA




Que el verano invita a salir a la calle como en ninguna otra estación del año, es evidente. Y que, al atardecer, las terrazas de los bares y cafeterías de la ciudad, están repletas de gentes que no aspiran sino a poder deleitarse con la agradable temperatura que en esos momentos se disfruta a pie de calle, al frescor que a esas horas proporciona la tarde, y sobre todo la noche que ya anuncia su llegada, es también indudable.

Contribuyendo de esa guisa a que el ambiente de la ciudad en esos momentos del verano adquiera un carácter de dimensiones considerables; y, así, con ese hilo conductor, hasta bien entrada la madrugada; especialmente durante los fines de semana.

Pues bien, en consonancia con ese contexto que vive la ciudad en esas horas tan especiales y de claro relax ciudadano, ha surgido este año un programa de conciertos de música de diversos estilos en torno a estas terrazas, que ayudará aún más a que estos espacios de convivencia y relaciones sociales alrededor de los bares –ya dice la canción aquello de “¡bares, qué lugares…!”-, alcancen todavía mayores proporciones, contando con este inigualable poder de convocatoria que tiene la música.

Así que en esos días de la semana que el programa cubra, la ciudad se convertirá en un gran escenario sonoro al aire libre, donde la música de estilos tan diferentes como el soul, el folk o el pop, lanzará sus compases y sus notas al aire, inundando con sus dulces melodías las horas del tranquilo atardecer capitalino, haciéndolo más ameno y sacándole del sopor casi seguro al que se vería abocado de no mediar esta actividad.

Con el añadido de que, al propio tiempo, servirá también para dinamizar la actividad cultural y artística de la ciudad y promocionar a algunos de los artistas locales en esta faceta de la música. Algo que siempre resulta positivo y que tantas veces se ha reclamado desde diferentes sectores y grupos de ciudadanos sensibilizados con el tema.
 
Bien, pues ahora que ya se ha puesto en marcha esta nueva actividad, con el trabajo que la misma ha supuesto, sería de desear que continuase y hasta se institucionalizase de alguna manera si fuese posible.  Llegando a manejarse una especie de eslogan que dijese algo así como “Palencia, la ciudad a orillas del Carrión, donde cada tarde del verano suena la música a pie de calle."  
  (Artículo publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 10/08/2016)