miércoles, 28 de junio de 2017

Un parque, con encanto




...se hará presente en los atardeceres palentinos de cada miércoles del mes de julio.
 
Se han dado a conocer estos días los pormenores de una nueva actividad cultural para el mes de julio de este verano palentino que, por lo que parece, viene caluroso de verdad, incluso en sus prolegómenos más remotos. 
 
Evento éste que buscará atraer al público, tratando de que abarrote nuestro bello parque municipal de la “Huerta de Guadián”, emblemático parque capitalino donde los haya, que ha visto crecer en su seno a varias generaciones de palentinos que, en algún momento de su vida, se acercaron a él o pasaron por él con uno u otro motivo. 
 
Que, modernamente tras su remodelación, iría de manera general desde los juegos en su parque infantil en la más tierna infancia, hasta propiciar los primeros escarceos amorosos cuando joven, o pasear por sus caminos al cobijo de su poblada arboleda y gozar con el frescor del lugar cuando adulto e incluso entrados ya en años, o servir de marco espléndido de magnas exposiciones de pintura y escultura.  Y eso sin remontarnos en el tiempo y recordarnos de mucho más jóvenes asistiendo a alguna de aquellas míticas y sonadas verbenas de aquellos años de eclosión musical y verbenera, y a las actuaciones musicales de grupos palentinos, que sus entornos acogieran en el pasado con gran predicamento entre la población.
 
Pues bien, este verano tratando de sacarle un mayor partido si cabe al parque, aunando música y entorno paisajístico, se le ha querido buscar un nuevo realce programando en su seno nada más y nada menos que cuatro actuaciones musicales de diferentes estilos, de grupos de renombre internacional, que le proporcionarán durante los cuatro miércoles de julio una mayor atracción al caer la tarde, congregándose los palentinos por cientos, animados por la música y el frescor del lugar.
 
 
“La huerta de las delicias”, que así se ha querido bautizar a este ciclo musical, se hará presente en los atardeceres palentinos de cada miércoles del mes de julio, deslizándose sus notas musicales por entre los árboles y ascendiendo por sus ramas hasta perderse entre sus hojas, entrada ya la noche en tan bello rincón de nuestra ciudad.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 28/06/2017)
 
 
 
 
 

miércoles, 21 de junio de 2017

Y, llegó el verano…

Foto(Internet)
 
 
El caso es que aquí lo tenemos, recién amanecido –en concreto, a eso de las 6:24 hora peninsular de hoy miércoles...
 
 
Así es, llegó el tan ansiado verano a efectos del calendario; sin grandes alharacas así a simple vista –salvo esa ola de calor que nos sigue y nos persigue hasta límites insospechados desde hace demasiados días ya-.  Y lo ha hecho como una continuación más bien de los días anteriores, igualmente calurosos y asfixiantes por demás.  Aunque como cómputo general, puede que con el regocijo de algunos –quizás los más-, pero con la queja particular de otros, los menos… 
 
El caso es que aquí lo tenemos, recién amanecido –en concreto, a eso de las 6:24 hora peninsular de hoy, según los más entendidos en la materia, que son al fin y a la postre los del Observatorio Astronómico Nacional-.
 
Y en su estreno, se nos ha mostrado limpio y perfumadito como el que más, y listo para salir por ahí a proporcionar al personal mil y un momentos de alegría y diversión.  Pero por encima de todo, sol; mucho sol, grandes dosis de sol; sol a destajo en el norte y en el sur, en el este y en el oeste.  Aunque ya se adivina que en algunos lugares con mucha mayor intensidad que en otros; es lo que toca cada año, que ya se lo tiene bien aprendido y no duda en ponerlo en marcha.
 
Él aporta la materia prima, colorea el escenario con los rayos de sol, caldea el ambiente hasta unos límites súper agradables y lo deja todo ahí bien puesto y a pedir de boca para que nosotros nos coloquemos en medio de ese paisaje tan preparado y comencemos a disfrutarlo de un sinfín casi de maneras.
 
Porque el verano es lo que tiene, que con la amplitud de horas de luz, las temperaturas tan agradables y las ganas de esparcimiento que el que más y el que menos anida en su interior, los días parece que se nos quedasen cortos para tanto como quisiéramos realizar.
 
Y la verdad que campo de acción tenemos con creces, porque al que no le gusta el mar, pongamos por caso, tiene la montaña, o los valles y llanuras, o la espesura del bosque, o el frescor de las riberas de los ríos, o las inmediaciones de lagos y pantanos, o el interior de las ciudades y sus múltiples atractivos…
 
Lugares, donde, en cualquier caso, y con muy poco esfuerzo, uno puede encontrar en este tiempo esparcimiento y solaz para su cuerpo y su mente a grandes dosis.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 21/06/2017)
 
 
 


miércoles, 14 de junio de 2017

Nuestros barrios, de fiesta

Foto (Internet)


Barrios capitalinos que serán los verdaderos protagonistas de la actividad de la ciudad, en tardes apacibles a la par que calurosas y de monótona rutina...


Ahora que tenemos entre nosotros al mes de junio, y pasada que ha sido nuestra Feria Chica –como si con ella se hubiese dado el pistoletazo de salida-, serán a continuación los diferentes Barrios de la ciudad los que, sin solución de continuidad, le tomen el relevo a la fiesta, en todo su esplendor y cercanía. 
 

De tal suerte que, comenzando en la zona norte de la ciudad –por aquello de que su denominación es la de San Antonio, que es el primer santo de una cierta fama en aparecer en el santoral del mes-, y pasando por todas y cada una de las demarcaciones urbanas de la misma, los días de fiesta se irán sucediendo unos a otros, atendiendo a las diferentes advocaciones o patrocinios a los que cada barrio ha elegido acogerse para su protección.
 

Y es que llegando estas fechas, bien puede decirse que la ciudad entera, rincón a rincón, barrio a barrio, arderá en fiestas en olor de multitudes, desde ahora y hasta que en la última semana de agosto llegue la celebración grande de la capital, “la madre” de todas las fiestas, en honor a nuestro querido patrón San Antolín.   
 

Barrios capitalinos que serán los verdaderos protagonistas de la actividad de la ciudad –fuera del horario laboral habitual-, en tardes apacibles a la par que calurosas, y de monótona rutina de las gentes en torno a parques, paseos y alamedas.  Que encontrarán en estas celebraciones festivas un motivo y una razón para salir de la apatía por momentos, yendo en busca de éste o aquel acto de éste o aquel barrio.
 

Y un tiempo también, éste de la fiesta, con la función en marcha, la música sonando de fondo y un vaso de rica y fresca limonada entre las manos, para recordar a las autoridades locales allí presentes algunas de las viejas y nuevas reivindicaciones del barrio, de la más variada heterogeneidad bien es cierto, pero a veces pendientes de un gesto o una comprobación en el propio terreno; que, mire usted por dónde, la fiesta lo acaba de colocar en el momento ideal para lograr su consecución.   
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 14/06/2017)
 
 

 

  

 

 

miércoles, 7 de junio de 2017

Tomándole la medida al tiempo


Foto (Internet)


Justo cuando, de otra parte, el verano asoma ya su carácter con toda su fuerza y desplegando su pesada artillería...
 
 
 
Ahora, cuando el que más y el que menos anda ya con el pensamiento puesto en las próximas vacaciones de verano, cuando no a punto de iniciarlas –por aquello de la preferencia particular o los obligados turnos-, el mes de junio recién estrenado, con sus fiestas salpicando ya las fechas del calendario, inicia una retahíla de días marcados por las celebraciones festivas, un continuo no parar durante éste y los próximos meses.
 
Justo cuando, de otra parte, el verano asoma ya su carácter con toda su fuerza y desplegando su pesada artillería, dispuesto a dar la batalla en eso de la canícula estival, para que se le recuerde en su salsa, como mandan los cánones.
 
El caso es que, con la provincia metida en fiestas, porque cuando no sea una localidad, será otra; este mes de junio, aparte de las solemnidades locales, inicia ya el ciclo y nos traerá celebraciones tan renombradas como San Juan y sus famosas hogueras, o el Corpus Christi, de arraigada tradición y hondo fervor popular. Y que en nuestra provincia, en localidades como Carrión de los Condes, Frómista o Saldaña, esta última festividad aporta a la solemnidad de la misma las bellas alfombras de flores que decoran muchas de sus calles durante toda la jornada y que son objeto de multitud de visitas para admirar su espectacularidad y belleza.
 
Y ya, sin solución de continuidad, entre julio y agosto, e incluso septiembre –nuestra capital incluida-, las ferias y fiestas con uno y otro motivo se extenderán a todo lo largo y ancho de la provincia, para regocijo y solaz esparcimiento de las gentes que en tales fechas se afincan en un número harto elevado en nuestros pueblos y villas.
 
Gentes que también acogen con emoción y particular devoción las romerías votivas que en torno a un montón de representaciones marianas, se extienden por la provincia durante estos mismos meses.   Con lo que, llegado el mes de octubre –“cuán largo me lo fiáis, amigo Sancho”-, el ciclo festivo pudiera decirse que ha concluido de manera efectiva.   

 
  
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 07/06/2017)

miércoles, 31 de mayo de 2017

De feria, aunque chica

 
 
...pensemos que “siempre nos quedará París”, digo, San Antolín y su semana grande.
 

Dicen que “la buena esencia se vende en frasco pequeño”. Y los palentinos sabemos algo de eso, aplicándolo en concreto en estas fechas próximas a la celebración de nuestra Feria de Pentecostés, la popular y tradicional “Feria Chica”, como más comúnmente se la conoce por estas sendas capitalinas.
 
Y es que ocurre que en tres días –un fin de semana-, que son los que dura la feria, se quieren acoplar muchos eventos y, claro, hay que seleccionar para colocar los mejores o los más populares, dentro de las posibilidades.  Teniendo en cuenta también los “dineros” presupuestarios y que a la vuelta de tres meses, prácticamente, estaremos metidos de lleno en los actos de nuestra “feria grande”, la de San Antolín.
 
Aún así, si el tiempo acompaña, son muchas las gentes a las que arrastran las diferentes actividades al efecto programadas; viéndose especialmente concurrida la Calle Mayor y sus alrededores donde, en el último tramo de aquella, es ya tradicional que se asienten los diferentes stands que acogen la Feria de Cerámica, que le proporciona al entorno un ambiente colorista y muy animado.
 
Es esta feria, una preparación, un adelanto, un pequeño entrenamiento, si se quiere, de la que, a gran escala y echando toda la carne en el asador, disfrutaremos en los últimos días de agosto y primeros de septiembre. Y donde, hablando en lenguaje popular, “tiraremos” la casa por la ventana, si nos dan tiempo y ocasión.
 
Pero no por ello vamos a dejar de participar y disfrutar ahora de estos tres días de fiesta –que puede que para según qué actividades se extienda a un cuarto-, que se nos ponen por delante a los palentinos al iniciar el mes de junio; con el propósito cierto de olvidar los problemas y contrariedades del día a día, y salir a las calles para atestarlas de grandes dosis de alegría, sonrisas y diversión por doquier, en medio del colorido tan especial que la fiesta es capaz de proporcionar.
 
Y si al final, sentimos que estos días se nos quedaron cortos, pensemos que “siempre nos quedará París”, digo, San Antolín y su semana grande.
 
 (Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 31/05/2017)


 

 


miércoles, 24 de mayo de 2017

Remembranza primaveral

Foto (Internet)


Claro que no sabíamos a ciencia cierta si aquellos campos, para nosotros con un colorido espectacular, iban a cubrir las expectativas...
 


Cuando los días se nos mostraban cargados de luz por antonomasia, y cuando el tiempo primaveral, con sus grandes bonanzas en cuanto a la generosidad de las temperaturas, tendía a expandirse con marcada generosidad y a ir calentando nuestros cuerpos y el ambiente en general, era cuando, un día al azar, la maestra nos anunciaba que al día siguiente por la tarde iríamos de excursión hasta el molino, a no demasiada distancia del pueblo y junto al río que sigue cada día bañando sus tierras.
 

Para nosotros, como aspirantes a iniciarnos apenas en la más primaria de las adolescencias, suponía una pequeña aventura que nos llenaba de satisfacción y acogíamos con inmensa alegría, por lo que suponían unas horas en el campo en pleno contacto con la naturaleza; y donde podíamos experimentar sobre el propio terreno algo de lo explicado en clase por nuestra maestra.
 

Los sembrados, en general, lucían su vistosidad a nuestros pies, ofreciéndonos su mejor colorido. Y los cultivos reverdecían por doquier, con las espigas ya formadas unidas a un largo tallo que brotaba de la tierra y que había adquirido una cierta altura con respecto al suelo –las últimas lluvias caídas tras las pertinentes rogativas con el santo, habían obrado su especial milagro-. Claro que no sabíamos a ciencia cierta si aquellos campos, para nosotros con un colorido espectacular, iban a cubrir las expectativas y proporcionar una buena cosecha llegado el momento de su recogida.
 
 

En tanto que a nuestro alrededor, los pájaros del campo con los que nos cruzábamos a cada paso, se afanarían –según nos apuntaba nuestra maestra- en sacar adelante sus polluelos recién nacidos, escondidos a buen recaudo en sus nidos, entre los hierbajos y zarzas del camino, por el que nos dirigíamos hasta las inmediaciones del molino. Quizás al día siguiente, tras salir de la escuela, alguna hora de la tarde la emplearíamos en intentar buscar entre los matorrales del camino alguno de estos nidos para seguir con cuidado a partir de entonces el crecimiento de esos polluelos.
 

Entre unas cosas y otras, la tarde había pasado tan rápidamente que debíamos emprender ya el camino de vuelta al pueblo, llevando en la mente la imagen fija de unos campos de un llamativo colorido, rodeando el caserío del pueblo, con la torre de su iglesia destacando en medio, y donde revoloteaban un buen número de pájaros al vencer el día.

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 24/05/2017)
 
 
 
 
 
 

 
 

miércoles, 17 de mayo de 2017

Campos agradecidos

Foto (Internet)
 
 
Aunque, con estas últimas lluvias, pareciera que ya nuestros campos han tomado otro color más alegre y prometedor en prueba de agradecimiento...

 
Aunque otros años, por estas fechas, nuestros campos de por estos alrededores y de otros entornos más lejanos, andaban en flor total –como dijera aquel poeta anónimo que escribiera aquel bello romance del “Prisionero” que tanto hemos recitado: “Que por mayo era, por mayo/cuando hace la calor/cuando los trigos encañan/y están los campos en flor…”;  en este de gracia de 2017 vemos que de lo hablado nada o muy poco, y según y dónde.  
 
Porque, con el diagnóstico que se hizo días atrás, nuestros campos andaban casi todos sedientos y, además, sin posibilidad de recibir el líquido elemento en forma de riego artificial más que en pequeñas dosis.  Salvo que de pronto las nubes se abriesen en generoso dispendio y estuviesen durante unos días descargando de manera continuada agua a modo de bien.
 
Y digo estaban, porque algo de lo previsto y deseado con todas las ganas, ya se ha producido estos últimos días a modo de tormentas lugareñas de una cierta contundencia, o chaparradas ocasionales y un tanto prolongadas en según qué zonas y lugares, aunque no uniformemente repartidas y continuadas en las horas y los días, al parecer.
 
Y es que, incluso así, los campos que ahora mismo, a la altura del año en la que estamos, no apunten maneras significativas, será señal bastante cierta de que haya que darlos por perdidos en un buen tanto por ciento o en toda su totalidad, según zonas y comarcas de la provincia; como no cejan de expresarlo una y otra vez nuestros agricultores, que son los que están a pie de campo y conocen del tema de primera mano. Aunque, con estas últimas lluvias, pareciera que ya nuestros campos han tomado otro color más alegre y prometedor en prueba de agradecimiento.
 
Otros años, por estas fechas en torno a San Isidro Labrador, se pedía incluso que no lloviese ya más, que escampase sin más, no sólo para permitir el desarrollo de la fiesta en la calle con la acostumbrada brillantez; sino también porque ya había agua suficiente para los sembrados y el campo en general; y también para las ciudades y sus gentes. Y que a continuación, comenzase a hacer sol y un viento suave que hiciese ondear los sembrados cual olas en un mar de tierra adentro, de bella contemplación.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 17/05/2017)