miércoles, 24 de agosto de 2016

Hablando de turismo

 
Foto (Internet)
 
 
Qué duda cabe que en estos tiempos que corren, habida cuenta de las facilidades que existen para que las gentes se desplacen con rapidez de unos lugares a otros, las instituciones responsables del turismo en cada municipio, provincia o Comunidad Autónoma, tengan como preocupación muy presente el fomentar las visitas de los turistas a sus respectivos lugares, tratando de poner en valor cualquier atractivo original de que dispongan; esto es, potenciar el turismo por todos los medios a su alcance, conscientes de la relevancia que éste tiene para revitalizar en todos los aspectos su localidad o su Comarca.
En este sentido, Palencia no es una excepción en esta faceta, y las instituciones responsables de su conservación y fomento, no cesan en su empeño de alumbrar ideas capaces de “vender” en mayor grado nuestras excelencias turísticas –donde caben tanto las sugerencias paisajísticas, como las arquitectónicas, artísticas y culturales, o las gastronómicas-.
Y es ahí donde, si nosotros, conocedores de lo mucho y variado que tanto nuestra capital como nuestra provincia pueden ofrecer al visitante, somos capaces de difundirlo también entre nuestros amigos y conocidos, vía por ejemplo redes sociales -tan de moda en estos tiempos-, habremos hecho también una importantísima labor de promoción de lo nuestro.
Porque, bien mirado, podemos ofrecer al visitante un poco de todo lo apuntado anteriormente: tenemos arte, arquitectura y cultura, con esas extraordinarias muestras de arte románico; aguas interiores por las que pasear en barco; paisajes de montaña y valles de espectacular hermosura; mosaicos romanos de fastuosa belleza dignos de admirar; gastronomía propia que saborear….
 
Eso sí, nos persigue quizás un hándicap en el aspecto negativo; y es que, hoy por hoy, puede que no dispongamos de una verdadera seña de identidad de renombre universal en este aspecto, que aglutine todo ello y nos pueda identificar y determinar rápidamente a la hora de que el futuro visitante se fije en nosotros. Aunque tengamos, eso sí, todo un conjunto muy vistoso de realidades turísticas, como queda dicho, por las que se nos pueda distinguir en determinados lugares o espacios territoriales; pero que su promoción choca o corre pareja con la que otros hacen de lo suyo; y la competencia resulta feroz en este aspecto. Así que habrá que insistir en la promoción por todos los medios posibles, innovando si cabe, o sobre todo. 

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 24/08/2016)

miércoles, 17 de agosto de 2016

DANZA EL AGUA CADA AMANECER



Cada nuevo día de este verano que amanece -muy de mañana, eso sí-, cuando apenas si han colocado las calles retiradas durante la noche –según cuenta la ocurrencia popular-; y con la frescura de esas primeras horas de la mañana pegada todavía al cuerpo, en muchos de los jardines de nuestra ciudad parece producirse una especie de baile mañanero de unos cuantos quilates y, sobre todo, refrescante para el césped, protagonizado por unos aparatejos que irradian agua a presión y giran y giran sin cesar en círculo sobre sí mismos, entremezclándose entre sí en alegres y alocados encuentros el agua a presión que lanzan unos y otros en una y otra dirección. 

Pero que en ocasiones, extienden también su acción refrescante hacia quienes en esos momentos, ajenos a la situación y a la pista donde se ejecuta el baile, transitan por las aceras próximas y no se muestran muy duchos a la hora de esquivarlos para evitar una pequeña ducha mañanera.  O tal vez sortean uno, con el consiguiente regusto dulzón por el sabor del triunfo así a cuerpo gentil; pero no el siguiente, ni el que está un poco más allá y que extiende su acción hasta esa misma acera de manera inadvertida.  Y todo el gozo en un pozo, porque el resultado final es que no se libran del chapuzón mañanero a destiempo y sin buscarlo.

Estos aparatejos, digámoslo ya, aunque es seguro que quedaron debidamente identificados con la descripción anterior, no son ni más ni menos, que los “graciosos”, y traviesos a un tiempo, aspersores que, colocados estratégicamente a todo lo largo y ancho del jardín, inician a esa hora de la mañana de manera coordinada, su acción benefactora sobre el césped que el sol recalentó y secó durante la jornada anterior.

Y así, con el ceremonial en parecidos términos, ocurrirá cada día en cada uno de los espacios verdes que la ciudad pone a disposición de sus habitantes para que éstos encuentren en ellos horas más tarde, la paz, la calma, el frescor y el descanso buscados, huyendo de la canícula del exterior.
 
Pero ajenos por completo a esta especie de baile mañanero de los aspersores que se produce muy a primeras horas, cuando todavía la ciudad duerme y son muy pocos los que caminan por ella y pueden presenciar esta especie de danza ritual del agua a presión en una y en otra dirección; con el riesgo, eso sí, de verse salpicados en algún momento no especificado si no se está presto al paso del baile.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 17/08/2016)
 

miércoles, 10 de agosto de 2016

ES VERANO, QUE SUENE LA MÚSICA




Que el verano invita a salir a la calle como en ninguna otra estación del año, es evidente. Y que, al atardecer, las terrazas de los bares y cafeterías de la ciudad, están repletas de gentes que no aspiran sino a poder deleitarse con la agradable temperatura que en esos momentos se disfruta a pie de calle, al frescor que a esas horas proporciona la tarde, y sobre todo la noche que ya anuncia su llegada, es también indudable.

Contribuyendo de esa guisa a que el ambiente de la ciudad en esos momentos del verano adquiera un carácter de dimensiones considerables; y, así, con ese hilo conductor, hasta bien entrada la madrugada; especialmente durante los fines de semana.

Pues bien, en consonancia con ese contexto que vive la ciudad en esas horas tan especiales y de claro relax ciudadano, ha surgido este año un programa de conciertos de música de diversos estilos en torno a estas terrazas, que ayudará aún más a que estos espacios de convivencia y relaciones sociales alrededor de los bares –ya dice la canción aquello de “¡bares, qué lugares…!”-, alcancen todavía mayores proporciones, contando con este inigualable poder de convocatoria que tiene la música.

Así que en esos días de la semana que el programa cubra, la ciudad se convertirá en un gran escenario sonoro al aire libre, donde la música de estilos tan diferentes como el soul, el folk o el pop, lanzará sus compases y sus notas al aire, inundando con sus dulces melodías las horas del tranquilo atardecer capitalino, haciéndolo más ameno y sacándole del sopor casi seguro al que se vería abocado de no mediar esta actividad.

Con el añadido de que, al propio tiempo, servirá también para dinamizar la actividad cultural y artística de la ciudad y promocionar a algunos de los artistas locales en esta faceta de la música. Algo que siempre resulta positivo y que tantas veces se ha reclamado desde diferentes sectores y grupos de ciudadanos sensibilizados con el tema.
 
Bien, pues ahora que ya se ha puesto en marcha esta nueva actividad, con el trabajo que la misma ha supuesto, sería de desear que continuase y hasta se institucionalizase de alguna manera si fuese posible.  Llegando a manejarse una especie de eslogan que dijese algo así como “Palencia, la ciudad a orillas del Carrión, donde cada tarde del verano suena la música a pie de calle."  
  (Artículo publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 10/08/2016) 
 

viernes, 5 de agosto de 2016

QUINTANILLA, DE FIESTA



Si en el tiempo de verano es agosto –más en concreto, su primer fin de semana-, y os consta que la localidad de Quintanilla de Onsoña anda de fiesta, estáis en lo cierto. Porque estará celebrando su popular y súper concurrida “Fiesta del verano”; que no sus fiestas patronales, que esas las tiene establecidas para San Andrés, el último día de noviembre.

Ubicada a ocho kilómetros de Saldaña –y a dos tan sólo de mi pueblo, Velillas del Duque-, en la carretera Saldaña-Osorno, Quintanilla –sus gentes en concreto- se sienten muy orgullosas de lo alto que han conseguido llegar después de once ediciones, con esta su particular fiesta del verano.

Y es que, no en balde, esta actividad veraniega ha logrado, como ninguna otra, dinamizar el pueblo y desear volver a él cada año, sacándole del sopor propio de esta estación y de la apatía que se cernía sobre sus gentes. Pues, conseguir que durante el fin de semana que se celebra esta fiesta, las personas que acuden a la misma ronden las 200, contando con que el pueblo durante el resto del año apenas si alcanza los 25 vecinos, dice mucho de este evento que, felizmente, hace su magistral trabajo de reencuentro en un lugar común, la localidad de Quintanilla, de muchos de sus antiguos habitantes dispersos por la geografía patria y sus respectivas familias: niños, jóvenes y mayores; así como amigos y simpatizantes.
 
Pero unión vecinal, además, que ha calado tan hondo entre los habitantes de este pueblo, que hace que durante fechas tan marcadas en el resto del año, como son el carnaval y la Navidad, junto a las propias fiestas patronales, se vean positivamente contagiadas de ese espíritu de unión y las hagan cada año deseadas e irrepetibles en el recuerdo. Porque las cosas hechas con cariño y con la participación de todos, apoyados en la tradición y con la aportación de los elementos de diversión de los tiempos modernos, hacen cada año una “fiesta del verano” muy esperada; donde no falta de nada para lograr que sea del gusto de todos.  
 
Ya que hay juegos populares, marcha cicloturista, exposición de fotografías de distintas épocas del pueblo, baile popular de disfraces, música de tuna y castellana, hinchables y fiesta de la espuma para los más pequeños y fuegos artificiales y verbena final hasta altas horas de la noche.Y, porque Quintantilla también es generosa, una colecta para recaudar fondos para un proyecto de familias en Perú.
 
Así que, ¡feliz fiesta del verano, Quintanilla!.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 3/08/2016)
 

viernes, 29 de julio de 2016

BAJELES DE TIERRA ADENTRO

                                                            Foto (Internet)

Si ya de entrada, sorprende y resulta cuando menos curioso toparse en plena Meseta Castellana y en medio de nuestras “tierras de pan llevar”, con dos modernos barcos surcando -majestuosos y altivos ellos-, las aguas del Canal de Castilla –obra, como sabemos, de extraordinaria ingeniería para su tiempo, el siglo XVIII-; subirse a cualquiera de ellos en el tramo del Canal que recorren y verse de pronto envueltos en una atmósfera y un ambiente dieciochesco, el asunto va adquiriendo ya un calado de mucha mayor profundidad, y la imaginación más volátil se puede poner en marcha para tejer mil y una aventuras a lo largo del recorrido.

Y es que, en efecto, esa es la impresión primera que uno recibe cuando sube a bordo del “Juan de Homar” en Villaumbrales o del “Marqués de la Ensenada” en Herrera de Pisuerga; que estos son los nombres de los dos barcos que surcan este verano las aguas del Canal de Castilla en el tramo palentino del mismo, y estas las localidades desde donde zarpan y donde regresan, una vez concluido el viaje, para desembarcar al pasaje.

Un pasaje que, en estos días de verano, surcando estas aguas, aparte de sentirse trasladado al pasado por la propia ambientación del barco, puede desde su asiento, contemplar cómo las tierras de labor y cerealistas por las que discurre el Canal, a las que va horadando en un profundo surco, pero haciéndolas también fértiles; están siendo cosechadas con grandes máquinas y con apenas presencia humana, sólo la imprescindible para ponerlas en marcha.

Y será aquí, a buen seguro, cuando a algunos de los pasajeros la memoria les haga reflexionar y trasladarles por momentos a un pasado en el que estas faenas agrícolas que ahora contemplan tan cómodamente, requerían de mucha mayor presencia de personas –¡todas las manos eran pocas entonces! al estar mucho menos mecanizadas-, debiendo extenderse durante la totalidad del verano, y no sólo durante unos pocos días, como en la actualidad.
 
Y, por qué no, verse reflejados algunos de ellos en aquellas faenas de otros tiempos en estos campos aledaños al Canal. O paseando por los caminos de sirga de sus márgenes, por los que resulta una delicia caminar en estos días, a la sombra de sus grandes árboles.  En tanto, el barco sigue su marcha,
remontando ahora una de las esclusas, con el interés añadido entre el pasaje por esta nueva pequeña aventura.
 (Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 27/07/2016)
 
 

miércoles, 20 de julio de 2016

SALDAÑA ROMANA

                                                                  Foto (Internet)

Justo estos días de verano, cuando nuestros pueblos, que lucen como en pocas ocasiones sus mejores galas, compitiendo incluso con el de al lado en importancia y originalidad festiva, se ponen de bote en bote y hasta se ven desbordados casi de visitantes –los, en tiempo atrás, llamados con toda la intención de la palabra, veraneantes-, es buen momento para convocar a todos sus convecinos a participar en diferentes modalidades de celebraciones festivas y actividades al aire libre; con predominio de aquellas que recojan alguna tradición ancestral del lugar, unidas a las propiamente culturales; abarcando, sobre esas bases así de escuetas, diversas variantes o escenificaciones más o menos impactantes.

Así, centradas las autoridades locales de muchos de nuestros municipios más importantes, en la organización de todos estos eventos con todo lujo de detalles en estas fechas, la localidad de Saldaña, por ejemplo, ha seguido este patrón y ha acogido estos días de mediados de julio, con gran animación callejera, una nueva edición de su “Mercado Romano” (“Mercatus Romanus”), recordando su origen romano del pasado.

Un recuerdo al pasado que no les habrá costado mucho hacerse a la idea a los habitantes de la Comarca y visitantes en general, pues tan sólo con mirar a sus alrededores y, en concreto, en la dirección del lugar donde se asienta la famosa Villa Romana de “La Olmeda”, a tan sólo unos escasos kilómetros del núcleo urbano de Saldaña, uno identifica perfectamente lo que pudo ser esta Comarca en época romana.

Por lo que ahora, en la recreación moderna de este Mercado Romano y en las actividades de calle con él relacionadas, el espíritu de aquel pasado romano estaría muy presente en las gentes del lugar; lo que contribuiría de manera determinante a la hora de participar en los distintos actos; muy especialmente en los diferentes desfiles por las principales calles de la localidad con los vecinos disfrazados con trajes romanos para una ocasión tan especial.  
 
Y como final, decir que si el mercado romano alcanza ya la edición número trece, indica mucho de su éxito entre los vecinos de la Villa y sus alrededores, así como por parte de los muchos visitantes de fuera; lo que, sin duda, supone cada año una muy buena inyección económica para la localidad.
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 20/07/2016)

miércoles, 13 de julio de 2016

NOCHES DE VERANO PALENTINAS


Desde hace unos cuantos años hacia acá, las noches de los fines de semana de verano en Palencia, son diferentes; muy diferentes diríase incluso.  Porque son divertidas, se envuelven en cultura, suenan en palentino y resultan, a la par, muy ilustrativas en cuanto al conocimiento que proporcionan de muchos aspectos de nuestra historia, inclusive a muchos de nosotros, que cada día llevamos muy a gala el ser palentinos de pro.

Y es que, aprovechando la bondad de la temperatura reinante en esas noches, cuando más apetece estar en la calle disfrutando de lo que ésta nos puede ofrecer de particular, nos vamos de “Ruta nocturna” por la ciudad -¿alguien se apunta?-.

Y lo hacemos con el equipaje bien ligero, sólo las ganas de caminar durante un rato en grupo y la mente abierta para recibir alguna información añadida sobre lugares comunes de nuestra ciudad, monumentos que vemos casi a diario o personajes de la historia de los que guardamos alguna referencia, pero que muchas veces no les situamos en su época o desconocemos lo que hicieron por la ciudad.

Viaje nocturno, que no es sino una ruta turística en sí con todas las de la ley por la ciudad de Palencia, como una forma más de hacer turismo tratando de dar a conocer a los que nos visitan los encantos de los que goza nuestra capital.

Y que este año pivotan, de una parte los viernes, en torno a la obra de nuestro escultor por todos conocido, Victorio Macho; del que, con motivo de cumplirse los 50 años de su fallecimiento, se quiere poner en valor toda su obra escultórica, en especial la que está asentada en nuestra ciudad; extendiéndose por tanto la ruta hasta los mismos pies del Cristo del Otero, su obra por excelencia en nuestra capital.

Y de otra los sábados, con la ruta de la Palencia Histórica, que se muestra teatralizada incluso en muchos tramos de su recorrido, una buena forma de conocer nuestra historia de una forma amena y divertida.
 
Aunque las rutas no acaban aquí, en efecto; porque hay programadas otras dos más de no menor relevancia, una los miércoles dedicada a los más pequeños, contando las vicisitudes de la ciudad de Palencia a través del cuento.  Y otra más para los jueves, que girará en torno a la gastronomía –tapas y cócteles en particular-, a través de un buen número de establecimientos hosteleros.
 
Motivos más que suficientes tienen todas estas rutas nocturnas, para que sean del agrado de palentinos y visitantes.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 13/07/2016)