miércoles, 29 de marzo de 2017

TIEMPO AL TIEMPO, AL PARECER

Oslo (Cordon Press)
 
 
"...de ser así, nosotros, España, con tantas horas de sol como tenemos, tendríamos que partir con ventaja y andar en los primeros puestos del ranking."

Nos habíamos tenido que acostumbrar, por circunstancias obvias del calendario, a los días fríos, demasiado oscuros y tristes en exceso del invierno durante tanto tiempo; que ahora, cuando nos visitan ya estos otros días luminosos y alegres por acción del sol que, ahora sí, va tomando una cierta fuerza, estamos como que no nos lo creyésemos del todo y pensamos que en cualquier momento la situación atmosférica puede volver a tornarse fría y desagradable.
 
Y en esas disquisiciones estábamos, prometiéndonos a nosotros mismos un tiempo feliz, lleno de sol y temperaturas extraordinariamente bonancibles, habilitadas para el paseo tranquilo y placentero por el campo y la ciudad, despojados de las más pesadas prendas de abrigo y recibiendo al sol en todo nuestro cuerpo; cuando va la atmósfera, nos pega un revoleo en toda regla, nos hace un quiebro de un día para otro y se nos descompone de pronto para llevarnos a temperaturas del recién finiquitado invierno.
 
Menos mal que, para cambiar de temática, llega la Organización de las Naciones Unidas, más conocida por las siglas ONU, y nos dice que ellos, a pesar de los pesares, del tiempo, del frío o del calor, siguen elaborando su lista anual de los países más felices del mundo. Y, en esta ocasión, analizando y combinando datos económicos, encuestas mil y otra serie de parámetros más, han llegado a la conclusión que, en los tiempos que corren –y que lo hacen que se las pela-, el país más feliz sobre la faz de la tierra en estos momentos es Noruega; desbancando así a Dinamarca, que lo ocupó en el anterior estudio.
 
Un estudio que, además de lo anterior, analiza también variables tales como producto interior bruto, ayudas sociales, ausencia de corrupción….
 
Y claro, a la vista de ello, resulta curioso, porque para nada tendría que ver, según parece, la mayor luminosidad de los días, el mayor tiempo del astro rey sobre las cabezas de sus habitantes y el mayor número de horas de luz.  Porque, de ser así, nosotros, España, con tantas horas de sol como tenemos, tendríamos que partir con ventaja y andar en los primeros puestos del ranking. Y, sin embargo, ocupamos el número 34. Que tampoco está nada mal, pensando que se ha valorado a un total de 150 países.
 
 
Tiempo al tiempo habrá que darle, pero seguro que un año de estos conseguimos estar a la cabeza, a poco que nos esforcemos el común de la ciudadanía y las cosas vengan un poco mejor dadas que en el momento actual.
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 29/03/2017)
 


miércoles, 22 de marzo de 2017

HISTORIAS JUNTO AL CASTILLO

Castillo de Ampudia (Foto Internet)



 
... los castillos, testigos mudos hoy de un ayer en cuyos límites territoriales se libraron importantes batallas claves para la historia de Castilla.
 
Si Castilla viene a significar, en el fondo, “tierra de castillos” o, siendo más estrictos, “tierra sembrada de castillos”, en Palencia, que forma parte de Castilla o que es, en esencia Castilla, se cumple esta definición con bastante acierto; pues no son pocos los castillos del pasado de los que se tiene constancia.  Aparte de los que aún se conservan en pie y son perfectamente visitables: Fuentes de Valdepero, Monzón de Campos y Ampudia; o de los que existen sólo ruinas, pero bien identificadas, en localidades como Aguilar de Campoo, Saldaña, Hornillos de Cerrato...; estarían también esas otras poblaciones palentinas donde se sabe que estuvieron ubicados igualmente otros castillos.

Son vestigios del pasado que, estratégicamente situados, jalonan hoy todavía nuestro paisaje castellano, habiendo perdurado al paso de los años; testigos mudos hoy de un ayer en cuyos límites territoriales se libraron importantes batallas claves para la historia de Castilla.

Conscientes de ello, los responsables de turismo de nuestra provincia quieren dar un nuevo impulso a este sector buscando nuevas fuentes y explorando nuevos recursos, tratando siempre de que lleguen muchos más visitantes a nuestra provincia y lo hagan por un mayor número de días.

Esta que pudiéramos llamar “ruta de los castillos”, parece una interesante apuesta para llevarla a cabo en torno a un circuito que cubriría, de entrada, los castillos de Fuentes de Valdepero, Monzón de Campos y Ampudia.

Tres emblemáticas fortalezas vivas, que lucen todavía hoy en todo su esplendor, en medio de paisajes diferentes de nuestra provincia y desde cuya posición se domina un amplio aspecto de los mismos.  Destacando sobre todo nuestra Tierra de Campos en un espacio casi infinito de profundidad del paisaje, entre campos de labor y pueblos que entre ellos se levantaron y que todavía persisten, allí hasta donde la vista se pierde.


Un motivo más para invitar a visitar nuestra provincia; que no es ninguna disculpa traída a colación, sino una realidad bien palpable que se pone de manifiesto nada más asomarse el visitante a cualquiera de las almenas de cualquiera de estos tres castillos que, convenientemente reformados, aún perduran en pie, resistiendo en plena forma el paso imperdonable de los años.
Un atractivo más que unir a los muchos otros que ya goza sobradamente nuestra provincia. 
 
(Publicado en el Periódico Local "Diario Palentino" el 22/03/2017)
 

miércoles, 15 de marzo de 2017

LENTEJAS SON…




... importante es ya el hecho de que se hable de ella a ese nivel gastronómico en todo el país.



Escribía Cervantes que el hidalgo don Alonso Quijano, a la sazón Don Quijote de La Mancha que, según parece debía de ser muy metódico, en lo que se refería a su menú diario comía lentejas todos los viernes. Claro, sería cuando el viernes le cogía en casa, porque ya conocemos de las andanzas por campos, molinos y colmados del ingenioso hidalgo…, que le tenían alejado de su hogar, por mor de sus disparatadas aventuras, durante largas temporadas.  Bueno, en alguna de las ventas donde pernoctaban él y su fiel escudero Sancho, seguro que si le pillaba en viernes pediría también tan socorrido plato…

El caso es que, es en efecto sobre esta legumbre, las lentejas, sobre la que quería explayarme un tanto en la columna de hoy.

Y es que, habida cuenta de la importancia que está volviendo a tomar en los últimos tiempos esta leguminosa en nuestra dieta, entre otros motivos por su importante valor nutricional y compensador que tiene en la alimentación para nuestro organismo, por lo que en estos momentos hasta se organizan jornadas gastronómicas de promoción para fomentar su consumo.

Habían estado un tanto olvidadas tiempo atrás las lentejas en nuestra dieta alimenticia –al igual que otras muchas legumbres más-, y había ido cayendo en picado su consumo y, por tanto, su producción.

Pero de un tiempo para acá, parece haberse recuperado su consumo en los hogares y, por ende, ofreciéndose también con asiduidad en los restaurantes; aun a pesar de esa especie de chanza o zasca, que arguye aquello de que “lentejas son, o las comes o si no las dejas”, así de radical; pero que no deja de ser un simple gracejo sin más, que para nada obliga...

En fin, bromas aparte, lo que sí es cierto es que se ha vuelto a recuperar en un alto grado el consumo de esta leguminosa; lo que ha hecho que la producción  haya aumentado.  En concreto, nuestra provincia forma parte, junto con otras de la Comunidad, de la indicación geográfica protegida de “Lenteja de Tierra de Campos”.

Y ha sido en su seno, que días pasados se puso en marcha una jornada para dar a conocer este producto a nivel de todo el país. Y en ella, un importante número de restaurantes distribuidos por toda la geografía española ofrecieron en sus menús una especialidad elaborada con lentejas.

Habrá que valorar los resultados de este día de la lenteja, claro está; pero importante es ya el hecho de que se hable de ella a ese nivel gastronómico en todo el país.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 15/03/2017)
 
 

 

miércoles, 8 de marzo de 2017

PATRIMONIO INMATERIAL

 
 
 
...Lo que sí es cierto es que, aunque no están todas las que son, sí son todas las que están.
Que la provincia de Palencia es depositaria, generación tras generación, de un importantísimo patrimonio cultural inmaterial, cual son las viejas tradiciones populares, es innegable.  De lo que es buena muestra, manifestaciones  populares que se repiten cada año a lo largo y ancho de la provincia, tales como la Procesión cívica del Ole en Frómista, la romería de Santo Toribio en la capital, la romería del Brezo en el Norte provincial, el Corpus en Carrión de los Condes o Cevico de la Torre, el Bautizo del Niño, la Semana Santa…, y así muchísimas más que todos tenemos en mente y que, sólo con nombrarlas, nos trasladan de pronto al lugar de la provincia donde se llevan a cabo.
 
Cada una de ellas, con su propia realidad identitaria apegada al más profundo sentir de las gentes de la Comarca o demarcación territorial donde se celebra esa manifestación festiva y tradicional.
 
Pues bien, al hilo de la celebración en nuestra capital, días pasados, de una jornada sobre el patrimonio inmaterial, se ha dado a conocer la recopilación que se está haciendo a modo de inventario de una serie de manifestaciones populares representativas de la provincia. Y que no han podido estudiarse en profundidad todas, sino solo un número significativo de ellas, 16 en concreto, entresacadas de entre la multitud de las investigadas de las distintas Comarcas. Lo que sí es cierto es que, aunque no están todas las que son, sí son todas las que están.
 
Y qué duda cabe que, con esta recopilación, se las está poniendo en valor a estas viejas tradiciones populares, a este patrimonio inmaterial nuestro, que con tanto cariño y dedicación ha sido guardado por los habitantes de los lugares donde se llevan a cabo cada año, tratándose en muchos casos de recuperaciones del pasado que se han hecho con exquisita fidelidad. Aunque, en muchas de ellas haya habido pequeñas adaptaciones a la realidad actual, habida cuenta de la evolución y los cambios operados en la sociedad y en la forma de entender la religión, a la que muchas de estas manifestaciones apelan como eje central de las mismas. 
 

Y hablando de patrimonio inmaterial, habría que citar también a algo que está muy vivo en este terreno, las danzas de danzantes y sus manifestaciones a lo largo y ancho de la provincia.Y con un apunte concreto aquí, la necesidad de promoverlo desde las primeras etapas de la enseñanza y en los lugares en que esta tradición ha tenido su lazo especial con la sociedad.

 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 08/03/2017)
 
 
 
 
  



miércoles, 1 de marzo de 2017

ESPERANDO A LA PRIMAVERA



...que la primavera la sangre altera, es innegable que la damos por bien alterada; cansados como estamos por aquí de tantos y tantos días tristes y fríos...




A partir de ahora –porque las fechas ya apuntan en la dirección de la pronta primavera-, y con mayor profusión, sin duda, a medida que avancen los próximos días en pos de ella, vamos a poder experimentar y a vivir de nuevo, casi en directo, cómo paso a paso va renaciendo la vida en nuestros campos y en nuestros parques y jardines -luego de este semi letargo invernal-; gracias a los primeros brotes verdes y subsiguientes flores de vistosos colores que, algunos de los árboles que en estos espacios cohabitan, están comenzando a dejar entrever al exterior.

Y es que, como la naturaleza es sabia, pareciese como si en estos momentos hubiese dado ya la consigna entre los suyos de poner de nuevo en marcha la maquinaria subterránea para que, desde las entrañas mismas de la tierra, vuelva a resurgir la vida, cada día un paso más, despuntando a la par las primeras yemas en los árboles, junto a los primeros tallos verdes y las primeras flores que irán dando un colorido especial al paisaje.

Así que no se sorprendan, paseantes de ríos, valles y veredas, si de repente van por el campo estos días y se encuentran de pronto con la primavera de cara, bueno con los frutos de su callada acción, mejor dicho.  Porque de aquí a unos días, la van, la vamos a encontrar presente en nuestro diario acontecer.  Y ya puestos, y asombrados, seguro, por la emoción ante tanta belleza, ¿qué se les ocurriría decirle así de tú a tú?, por aquello de ir un poco más allá…

Y, de otro lado, si es cierto lo que dice el viejo refranero, de que "la primavera la sangre altera", es innegable que la damos por bien alterada; cansados como estamos por aquí de tantos y tantos días tristes y fríos de un invierno demasiado prolongado en el tiempo, y de caminar y pasear por paisajes anodinos y sin ningún colorido, sólo haciendo gala de una monocromía para nada vistosa. 
 

Así es que, con los almendros en flor rondando ya nuestros tapiales, volveremos a escuchar por doquier aquello que en su día tan oportunamente dijera el poeta, “la primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido”.  Aunque en estos momentos lo que procedería decir más exactamente es que vendrá, que llegará; porque, aunque falten muy pocos días, aún no es su fecha oficial en el calendario; no sea que me esté adelantando yo también como el almendro….

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 01/03/2017)



 

 

miércoles, 22 de febrero de 2017

UNA EXPOSICIÓN PARA 130 AÑOS

Foto (Internet)
 
 

Una formación que ha ido cambiando y evolucionando conforme iba marcando el ritmo de vida de la sociedad. 
 
En este continuo deambular diario por la actualidad de la ciudad, uno se puede encontrar con las más dispares noticias, situaciones y momentos diferentes. Y hoy, en concreto, me he topado con una celebración más que centenaria.
 
Y es que, nada más y nada menos que 130 años le contemplan, así en toda su hechura y extensión construida y habitada, aquí en la capital, en pleno centro urbano y junto al bello enclave que preside con toda su majestuosidad la iglesia de San Miguel y su Torre almenada –la que es novia del Carrión-, al Colegio Público “Jorge Manrique”, que en estos días ha iniciado los actos de la celebración de este siglo y pico de existencia aquí entre los palentinos, que ya son años para celebrar...
 
Y lo hace, sabiendo que sobre sus espaldas porta una considerable mochila cargada de una larguísima lista de palentinos de diferente clase y condición que, un buen día, desde bien temprana edad, pasaron por sus aulas más que centenarias, para recibir formación durante los primeros años de su vida.
 
Una formación que, ¡cómo no!, tras este larguísimo período de tiempo, ha ido cambiando y evolucionando conforme iba marcando el ritmo de vida de la sociedad.  Dejando atrás, en ese evolucionar continuo, métodos de enseñanza, material escolar y didáctico empleados en los diferentes momentos, elementos y útiles de aprendizaje usados a lo largo del tiempo e incluso mobiliario ya en desuso y hasta descatalogado; que es justamente lo que ahora, recopilado y puesto en orden, constituye el objeto de una extraordinaria exposición que, sobre este particular, se muestra estos días en el propio Colegio, para su contemplación por el público en general.
 
Y habida cuenta de este número tan considerable de años de vida del colegio, no será nada extraño que aparezcan en la exposición elementos o materiales que fueran usados por varias generaciones de estudiantes pertenecientes a algunas de las familias que ahora la contemplen: padres y abuelos, por ejemplo, de muchos de los alumnos actuales.
 
Una retrospectiva interesante, pues, esta recopilación de elementos y materiales de enseñanza utilizados en la formación de cientos de palentinos que habrán desfilado por sus aulas a lo largo de estos 130 años de existencia del Colegio “Jorge Manrique”.  Y que nos puede dar una idea también de la evolución que, justo a la par, ha ido produciéndose en la sociedad en general,en un constante querer alcanzar el bienestar pleno de todos.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 22/02/2017)
 
 

miércoles, 15 de febrero de 2017

MÁS INVIERNO

Foto (Internet)


Apenas si nos hemos librado de un temporal de fatales consecuencias, y ya nos anuncian una nueva borrasca...

Dicen que, cuando las personas no saben muy bien de qué platicar o hablar con sus semejantes en un momento determinado, echan mano del tiempo atmosférico que hace y del que hará en las próximas horas o días; que siempre resulta un argumento muy socorrido.  Lo mismo ocurre cuando se trata de salvar una situación de apuro, como puede ser, por ejemplo, el viajar en un ascensor junto a alguien que no se conoce, donde las distancias entre piso y piso se hacen interminables; entonces, para huir de la monotonía del momento, en infinidad de ocasiones se echa mano del tiempo…

Pues bien, en este invierno, con las variantes tan grandes que el tiempo ha pegado –y tan extremas, además-, ha habido tema más que suficiente para hablar y platicar en tamañas situaciones, así como en otras parecidas que, sin duda, se habrán presentado.                                                                                                                                                                                                            
Y es que, a lo que se ve –y sobre todo se siente e incluso se padece-, el invierno de este año, quiere pasar a los anales de la historia y sus posteriores crónicas, como uno de los más fríos en mucho tiempo a la redonda.
Porque, cuál a cuál, están desfilando por delante de nosotros, día sí y día también, todos y cada uno de los fenómenos atmosféricos que uno imaginarse pueda –de los catalogados como tales e incluso de los no catalogados, al menos en según qué lugares-, y sin tregua alguna que nos permita una cierta recuperación para prepararnos para el siguiente envite.

Y así, ocurre que apenas si nos hemos librado, sufriendo indefectiblemente sus secuelas, de un temporal de fatales consecuencias y nos retiramos más o menos tranquilos a nuestros aposentos para valorar los posibles estragos y recuperar fuerzas; y ya nos están anunciando a renglón seguido los meteorólogos y los llamados “hombres y mujeres del tiempo”, a través de los diferentes medios de comunicación, una nueva borrasca, más dura si cabe que la anterior y de efectos mucho más graves... Así que el personal, estaba que no sabía si salir de casa lo mínimo imprescindible, o quedarse en ella la totalidad de las horas a hibernar por un tiempo a la espera de mejor ocasión.
 
Ah!, y en esto de los fenómenos atmosféricos adversos, parece que “don invierno” no ha dicho aún la última palabra. Atentos, pues, a los pronósticos, que aciertan...

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 15/02/2017)