Pues mira que nos las prometíamos muy felices todos juntos durante este mes de mayo, con la primavera avanzando en su acción en campos, jardines y cercados atestados de flores por doquier, y alegrando el paisaje y el humor más o menos regular de a diario de las gentes del lugar, que de pronto, vía crucero de lujo en ruta por el atlántico, nos llegó hasta estos lares un visitante totalmente inesperado que nos hizo temblar casi de miedo.
Nos hizo también que
arrugásemos el gesto, diésemos marcha atrás en nuestro pensamiento recordando
aquel temido coronavirus de años atrás con trágicas consecuencias; y, por si la
cosa venía regular o tirando a mal, nos volviésemos a poner en plan alerta por
culpa de las noticias de todo tipo que comenzaron a circular por doquier.
El “bichito” –el virus- en
esta ocasión se llamaba “hantavirus” y venía con antecedentes ya de su pasado
un tanto cruel en algunos países donde se propagó; al que tuvieron que tratar
de atajar de inmediato.
Bueno, pues fue anunciar la
organización mundial de la salud que el susodicho “bichito” campaba por sus
respetos en el interior de un crucero de lujo en ruta por medio mundo y que
estaba comenzando a dar la cara más trágica de su malignidad, que los países
próximos por donde surcaba el barco comenzaron a hacerse “los orejas” para
evitar que el barco atracase o fondease en sus proximidades para poder evacuar
a los pasajeros con un plan organizado y adecuado a la situación.
Como quiera que, por aquel
entonces, dicho crucero pasaba próximo a nuestras afortunadas Islas Canarias,
nuestro país, atendiendo la llamada de la organización mundial de la salud
decidió permitir y ayudar en el auxilio sanitario a los pasajeros del crucero,
poniendo a disposición el territorio de las islas para permitir el desembarque
de los cruceristas y su traslado a los distintos aviones para su envío a los
diferentes lugares de procedencia.
Y desde que comenzase a hacerse público por las autoridades sanitarias esta incidencia de salud, ya no hubo otro tema de conversación en el país, con sus pros y sus contras por esta prestación de ayuda en nuestro territorio insular. Ocupando el tema días y días de informaciones varias; y mayo dejó de sonar a primavera, para pasar a estar en permanente estado de alerta sanitaria.
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 27/05/2026)

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