En breves
días, en torno a este próximo fin de semana más o menos, volverán a producirse
en nuestros pueblos y ciudades infinidad de desfiles callejeros totalmente
festivos y desinhibidos con motivo del Carnaval; que llevarán la alegría y la
diversión a las calles de todos estos lugares.
Y es que
la vida no para, no nos da tregua.
Apenas unos días para reponernos del dolor por la catástrofe ferroviaria
de hace unos días en nuestro país, y hemos tenido que ponernos de nuevo en
marcha, porque los días y sus acontecimientos diarios no perdonan, no hacen
ninguna parada técnica; sino que las heridas –las del alma- hemos tenido que ir
curándolas sobre la marcha. Porque la
actualidad es nueva cada día y viene apretando detrás.
Y si no,
que nos lo digan a los palentinos, que hemos tenido que poner cara de fiesta,
aún con el dolor interno que sentíamos, porque nuestra Patrona, la Virgen de la
Calle, quería vernos alegres este pasado dos de febrero con motivo de celebrar
su día grande acudiendo a visitarla en el templo donde mora.
Lo mismo
que nos pasará ahora en estos días, que vienen marcados en el calendario como
tiempo de Carnaval; un período que nos habla de grandes fiestas, desfiles
populares donde los disfraces alcanzan su máxima expresión, excesos de todo
tipo en el comer y el beber y permisividades sociales varias bajo el gran
paraguas que lo viene a cubrir y permitir, ante la inminencia del tiempo de
ayuno y abstinencia que está al caer con motivo de la Cuaresma. Y cuyo punto de inflexión es el famoso Martes
de Carnaval, justo antes de que el Miércoles de Ceniza inicie ese nuevo tiempo
de oración y penitencia en el mundo cristiano.
Así que con esa excusa de tener que despedirse por un tiempo, como consecuencia de la Cuaresma, de parte de ese mundo profano de goce que nos acompaña en nuestro día a día, llegan en estas fechas estas carnestolendas, como tiempo de goce y diversión sin freno donde, liberados de cualquier atadura convencional, el pueblo se lanza al desenfreno y el mundo se vuelve del revés.
Que es justo cuando las máscaras y los
disfraces alcanzan su misión más importante al ocultar los verdaderos rostros
de las personas.
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 11/02/2026)

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