miércoles, 17 de junio de 2020

Camino del verano

y afrontar este nuevo período de tiempo, con el verano como motor del cambio, que se nos abre prometedor a partir de ahora...






Como el que no quiere la cosa, estamos encarando ya la segunda quincena del mes de junio y, cuando en otras circunstancias deberíamos estar hablando de vacaciones a todo confort, tiempo de playa, de terrazas junto al mar al caer la tarde y cena en cualquiera de los chiringuitos del litoral con vistas al inmenso mar, donde a lo lejos se aprecian distintos puntos luminosos que corresponden con las luces de los barcos de los pescadores del lugar en plena faena; nos encontramos en esta ocasión, empero, dando los primeros pasos, no sin ciertos recelos, cuando no miedos, en pos de iniciar la preparación de las que pudiéramos llamar unas vacaciones de verano a medio gas, con los establecimientos turísticos, hoteles, bares y restaurantes todavía no a pleno rendimiento y a la espera de cómo pueden irse desarrollando los acontecimientos.
 
Y ello como consecuencia de los contratiempos y circunstancias que venimos padeciendo desde hace ya algo más de tres meses o noventa y pico días, dicho en otra medida del tiempo por aquello de tratar de mitigar en lo posible una situación que nos tiene ocupados y preocupados todo este último período de nuestras vidas.
 
Ahora, cuando parece que podemos ya ir asomándonos en real a los que son los límites de nuestra provincia e incluso traspasarlos, tras haber superado con éxito el alivio que supuso el poder asomarnos al borde de nuestras propias casas y atravesarlo con ciertas garantías de no sufrir en el intento; estamos, con las debidas cautelas, tratando de decir adiós e incluso olvidar los malos momentos de este pasado reciente, que los hubo, y afrontar este nuevo período de tiempo, con el verano como motor del cambio, que se nos abre prometedor a partir de ahora.
 
Pero claro, todo esto siempre que sepamos hacer bien las cosas, seguir las recomendaciones marcadas, respetar las reglas de convivencia establecidas y no adentrarnos en terrenos pedregosos.  Porque un retroceso que nos llevase a una situación como la pasada, no sé si íbamos a poder entenderla y llevarla a cabo, con la consiguiente merma, además, de la coyuntura económica, ya de por sí mala, como consecuencia de la crisis sanitaria vivida.
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 17/06/2020)
 
 
    

 

miércoles, 10 de junio de 2020

Por la conservación

Una acción cultural que, una vez finalizada en su totalidad, sería una fuente más de turismo en nuestra provincia...











Pareciera que, dadas las circunstancias generales por las que estamos pasando en nuestro país, de un tiempo para acá y continuando aún en estos días, no se hablase en nuestros medios de comunicación más que de la pandemia que ha causado el llamado covid-19.
 

Sin embargo, habría que decir que no es así en su totalidad, puesto que también se vienen tratando otra serie de temáticas; como pueden ser las económicas, las sociales o las culturales.  Bien es cierto, que muchas de ellas bajo el prisma del fenómeno imperante últimamente, el de la pandemia por este virus.
 

Y sería aquí, entre las culturales, donde podría otorgarse un bien con aplausos para la Junta de Castilla y León, que ha preparado una relación de diez monumentos catalogados como de estilo mudéjar de nuestra provincia, para unir a los de otras 4 provincias más de la Comunidad para, una vez clasificados y vistas sus necesidades de conservación, actuar en ellos de tal forma que queden en perfecto estado de supervivencia cara a las nuevas generaciones, y propiciando luego el que se puedan visitar poniendo en valor su importancia.
 

Y más en estos tiempos que corren, donde al turismo de interior se le augura un seguro auge por las circunstancias tan especiales en las que estamos.  Así que habrá que ponerse las pilas para poder mostrar de manera eficiente y en buen estado de conservación lo mucho de lo que disponemos en este sentido por estos lares.
 

Que si el románico en nuestra provincia está catalogado como de primer orden, existen también otros monumentos y templos de otros estilos diferentes que no le van a la zaga en cuanto a su importancia artística, como son estos de estilo mudéjar a los que nos venimos refiriendo.
 

Estos últimos, se encontrarían en las localidades palentinas de Alba de Cerrato, Astudillo, Becerril de Campos, Calzada de los Molinos, Fuentes de Nava, Mazuecos de Valdeginate, Támara, Villarmentero de Campos y la propia capital palentina con el templo de San Francisco.
 

Una acción cultural que, una vez finalizada en su totalidad, sería una fuente más de turismo en nuestra provincia.  Bienvenida sea, pues.
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 10/06/2020)
 
 

  

miércoles, 3 de junio de 2020

En el camino correcto


Y en todo este proceso, llevamos empeñados casi tres meses, día a día...










Estamos asistiendo en estos días, mal que nos pese, a un fenómeno tan poco usual y extraordinario cual es éste que se nos coló de rondón, bajo la denominación científica de covid-19; y que no encontramos manera de echarlo de nuestras vidas, por más que tenemos a todo un país a su caza y captura desde los diferentes estamentos, población en general incluidos.
 

Vidas, algunas de las nuestras que, en ocasiones, nos siega sin remisión; con lo que bien podemos decir que nos está trayendo a mal traer y llevando por la calle de la amargura a más de uno y a más de dos.  Por lo que no cabe duda que tiene que ser estudiado científicamente hasta la saciedad, hasta dar con la ansiada vacuna que nos inmunice a todos frente a él.
 

Y es que fue tan inesperado todo, que nadie pudo, siquiera imaginar, que algo así nos fuese a ocurrir en pleno siglo del súper desarrollismo en todos los sentidos, y nos fuese a afectar de la forma que lo ha hecho y sigue haciéndolo.  Aunque ahora, se le pueda atajar ya en algunos aspectos de su propagación.


Y claro, sucede, además, que esta crisis sanitaria ha producido una crisis económica y también social, al tener que paralizarse la actividad económica del país en casi su totalidad, por tener que confinarse a la población en sus casas con objeto de que el virus no se expandiese a sus anchas.
 

Pero un país no puede estar continuamente confinado; debe tratar de, con las medidas sanitarias adecuadas, salir poco a poco de la crisis y comenzar el camino hacia una normalidad en todos los órdenes de la vida.
 

Y, he aquí el momento actual en el que andamos metidos, con un grado de superación de la crisis marcado por una serie de fases correlativas que, una vez superadas una a una, nos encontraríamos al final del camino de la tierra de promisión: el fin de la crisis.
 

Que sería cuando habríamos alcanzado, así es de esperar, la conocida como “nueva normalidad”; donde aún perdurarían una serie de reglas de higiene personal y distanciamiento social, con el fin de ponerle las cosas difíciles al virus.
 

Y en todo este proceso, llevamos empeñados casi tres meses, día a día; ni un mal sueño…
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 03/06/2020)
 
 

 

 

 

 

miércoles, 27 de mayo de 2020

Así ocurrió

Para así poder ir tomando ya las medidas necesarias cara a un regreso lento hacia la normalidad







Ahora que, tras este largo tiempo de confinamiento, hemos descubierto –nunca es tarde quizás-, aspectos nuevos y bellos de la vida, que antes habíamos obviado tal vez por las prisas y la propia rutina de los días; que incluso hemos podido aprender a valorarla mucho más –en momentos en los que muchos la han perdido desgraciadamente-, ahora puede ser momento todavía para aferrarnos a ella y defenderla a capa y espada.
 

Porque, a pesar de todo, “la vida es bella”, como dice la canción que fuera banda sonora de la película del mismo nombre.   Y, además, sólo tenemos una, una y nada más que una.
 

Con lo que hemos aprendido en este tiempo donde, precisamente, lo que más nos sobraba era tiempo; y nos faltaban, por ejemplo, los abrazos y los afectos, que improvisábamos, no obstante, en la distancia a base de tecnología, a nadie se le ocurrirá a partir de ahora, que ya tenemos una mayor comunicación interpersonal, tirar por la borda lo conseguido.
 

Unas vivencias tremendamente fuertes, que cada uno sabrá guardar muy dentro de sí para siempre, como recuerdo imborrable de algo nunca vivido hasta ahora y que hubo que ir improvisando día a día.  Donde hubo momentos en los que el miedo circuló a su libre albedrío por nuestras calles; y nosotros, tras haber deambulado por ellas durante tan solo unos escasos minutos para adquirir lo más indispensable, regresábamos a casa y cerrábamos a continuación las puertas a cal y canto.  Y así un día tras otro, sin que la maldita rutina diese muestras de cambio.  Pero nosotros, en esos días tristes de verdad, estuvimos cumpliendo a rajatabla lo ordenado.
 

Hasta que, poco a poco, los discursos oficiales y las informaciones que nos iban llegando a través de los diferentes medios de comunicación nos hablaban de que la curva ascendente de las personas contagiadas por el maldito coronavirus, iba camino de pararse; para a continuación comenzar a aplanarse y seguir descendiendo paulatinamente.   Para así poder ir tomando ya las medidas necesarias cara a un regreso lento hacia la normalidad, aunque con restricciones varias en nuestras vidas.
 

Y en esas estamos en estos días de ahora. 
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 27/05/2020)
 
  

 

 

miércoles, 20 de mayo de 2020

Naturaleza y deporte

Sería bueno que, ahora que hemos emprendido con tanto entusiasmo esta actividad deportiva, estas prácticas no se diluyesen andando el tiempo...










Hemos pasado tanto tiempo encerrados en nuestras casas por culpa del confinamiento al que nos ha sometido este maldito coronavirus, que pensábamos que ahí fuera la naturaleza se había parado también de alguna manera, o había ido evolucionando más despacio de lo que nos tiene acostumbrados tras la llegada de la primavera, que también la recibimos en este mismo estado de confinamiento.


Y ahora, cuando ya se nos permiten con alguna restricción los paseos y las actividades y entrenamientos deportivos al aire libre en sus respectivas horas, hemos podido comprobar para nuestro general regocijo, que aquélla no sólo no se había detenido, sino que ha ido evolucionando a su ritmo habitual. 
 

Y claro, nos ha sorprendido de pronto comprobar cómo, por ejemplo, los árboles de nuestros paseos y avenidas, a los que en el inicio de nuestro encierro, dejábamos huérfanos todavía de hojas o apenas brotándoles algún pequeño retoño en algunos de ellos, en estos días se nos muestran ya completamente cubiertos de hojas en todas sus diferentes ramas y proporcionando al entorno un mayor grado de belleza natural, en un ambiente que ya nos va predisponiendo cara a los largos y luminosos días del verano; momento en el que esperamos poder movernos ya libremente por todo el territorio peninsular e insular.
 

Naturaleza que, de otro lado, ha podido ir evolucionando en cuanto a mostrarnos estos nuevos signos de vida, en un ambiente mucho más puro y descontaminado, como consecuencia de que nosotros, los humanos, hemos estado yendo prácticamente al ralentí en nuestras actividades diarias y emitiendo muchos menos gases contaminantes a la atmósfera.
 

Sería bueno que, ahora que hemos emprendido con tanto entusiasmo esta actividad deportiva por parte de un número muy elevado de personas, con muchos usuarios, incluso, de la bicicleta –elemento que no contamina y propicia un buen desarrollo físico-, estas prácticas no se diluyesen andando el tiempo, sino que permaneciesen en el sentir de todos nosotros, como algo de lo que este virus cambió en nuestras vidas para bien.  Dicho queda, pues.
 
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 20/05/2020)
 
 

 

miércoles, 13 de mayo de 2020

Caminando en deportivos


Y en una situación así, quién era capaz de ponerle puertas al campo?...









Pues una semana más seguimos atravesando, por culpa del maldito coronavirus de marras, una crisis a todos los niveles manifestada, con especial incidencia en los ámbitos sanitario, económico y social, como jamás imaginábamos pudiese ocurrir, con repercusión incluso internacional, como bien sabemos, donde unos países se han visto más afectados que otros y, con el nuestro en concreto, ocupando los primeros puestos donde la crisis más ha impactado, desafortunadamente.
 

Si bien, tras el tiempo transcurrido y las medidas implementadas en todos los campos, lo que parece en estos momentos es que vamos avanzando bien hacia ese anhelado momento de la nueva normalidad tras la finalización por fases del confinamiento total al que hemos estado sometidos durante tantos días.
 

Y en ese sentido de la desescalada por fases de ese confinamiento –sigue en danza la palabra desescalada en cuestión-, cuyos beneficios venimos disfrutando ya, aunque sea a pequeñas dosis, a uno no se le puede pasar por alto el detalle vivido en nuestra calles estos pasados días –al igual que en casi todos los lugares de nuestro país-, respecto al número tan extraordinario de personas que, de pronto, se han hecho deportistas.  Algunos de pro, aunque una mayoría sólo por el hecho de caminar, de salir a la calle y sentirse libres.
 

Y es que no hay que olvidar de la situación que veníamos, de un riguroso confinamiento donde sólo era posible salir de casa para los actos más elementales, algunos determinados trabajos, las compras habituales en el supermercado y la farmacia y nada más; y así durante unas cuantas semanas seguidas.  Por lo que no es de extrañar que cuando se abrió esa posibilidad de poder salir a la calle en sus correspondientes franjas horarias, echamos de prisa y corriendo, quién más quién menos, la llave a la puerta de nuestras casas y salimos como una exhalación a las calles, inundando y desbordando aceras, calzadas, plazas, avenidas, parques, caminos y sendas, con un ansia de caminar y de huir hacia adelante pocas veces visto.
 

Y en una situación así, quién era capaz de ponerle puertas al campo?, porque los deportistas lo ocupaban todo dentro de su franja horaria.
 
 
 
(Publicada en el Periódico "Diario Palentino" el 13/05/2020)
       

 






miércoles, 6 de mayo de 2020

Un paso más

una especie de bálsamo curativo lo que hemos sentido al ver que, de pronto, nuestros espacios urbanos se llenaban de niños...








Aunque en nuestro diario actuar y en el ambiente en general, seguimos todavía luchando en primera línea contra los efectos perversos en nuestra sociedad del maldito coronavirus que nos trae a mal traer en pueblos, villas y ciudades, algo de luz se ha podido ver ya al final del largo túnel por el que estamos pasando; y ha sido como una especie de bálsamo curativo lo que hemos sentido al ver que, de pronto, nuestros espacios urbanos se llenaban de niños, alegrando con sus voces las mañana y las tardes a ráfagas de sonrisas, gritos y carreras que hemos comenzado a sentir tras largas semanas de silencio casi total.
 

Y es que con esta primera medida -a la que lógicamente le seguirán otras más-, hemos comenzado el largo camino de la llamada desescalada –una palabra que a fuerza de ser escuchada y verla escrita, va a terminar por ser incluida en nuestro diccionario-, una operación aquella, que se extenderá en el tiempo hasta poder ir recuperando una cierta normalidad de la vida.  Pero que, indefectiblemente, debe ser cubierta por etapas y con la ayuda inexcusable de todos.
 

Y volviendo al momento de la salida a la calle de los más pequeños, habría que decir, porque así ha sido ampliamente constatado que, a pesar de que en términos generales sí se observasen las reglas y las normas establecidas por las autoridades sanitarias a este respecto, hubo, sin embargo, bastantes ejemplos que parecían querer demostrar lo contrario, observándose incumplimientos varios de estas normas, lo que generó una cierta alarma; ya que el manifiesto incumplimiento advertido, aparte de perjudicar a los propios incumplidores, puede, de continuarse así, obligar a que se tenga que dar marcha atrás en esta apertura inicial y en las siguientes fases.
 

No se entienden muy bien, sin embargo, estas graves inobservancias así a bote pronto por esa parte de la población, cuando durante semanas nos hemos felicitado casi cada día por haber sabido llevar el confinamiento con ejemplar comportamiento.
 

Es de esperar que estos avisos sirvan para que se tome conciencia por parte de todos, ya que todos vamos en el mismo barco y, entre todos, tenemos que colaborar para que éste no se hunda.
 
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 06/05/2020)