jueves, 26 de marzo de 2026

Es difícil educar

 


En estos tiempos de los teléfonos inteligentes, de los sistemas operativos avanzados y de la inteligencia artificial, igual resulta que a la hora de la educación de nuestros hijos desde el punto de vista de la familia, hemos dejado de lado de una forma bastante mayoritaria el sistema tradicional de estar a su lado, ayudarlos, orientarlos y hablar con ellos personalmente; y hemos optado por posturas más cómodas y menos directas.


Y así nos lo cuentan las crónicas de actualidad que, cara a que ellos puedan enfrentarse posteriormente a la vida hemos adoptado unas nuevas formas de educación en los hogares; y de que cada vez con mayor frecuencia en este aspecto en las familias de las últimas generaciones, se viene operando con una mayor permisividad en el ámbito de la educación de nuestros hijos, a juzgar por lo que se viene observando.  Y se está fallando, nos dicen, de manera bastante estrepitosa. 


Y ello porque se tiende a sobreprotegerlos en exceso, pensando que éste es el camino correcto, porque con ello les estamos poniendo las cosas fáciles y no van a sufrir en su niñez, ni van a adquirir traumas ni van a salir frustrados.    Surgiendo así el que los entendidos en la materia llaman el “hijo tirano” y también el “hijo de cristal”.


Cuan distante y errático, sin embargo, es este proceder, del que, según los expertos en la materia, debiéramos huir.  Porque, todo lo contrario, nuestra actuación debiera ser enseñándoles también en las adversidades de la vida, dejando que se equivoquen ellos mismos incluso en el proceder diario, donde se encuentran tanto aciertos como fracasos.


Aquí es donde tendría su hueco el famoso “no” a permitir acceder a todo lo que nos pidan con insistencia.  Porque, claro, es mucho más fácil decir que “sí” y que ellos salgan victoriosos del trance; y, a cambio, nos dejen libres y nosotros podamos dedicarnos a nuestras cosas.


Y si ya de paso, para que se entretengan y no nos interrumpan en determinados momentos, les ponemos en sus manos el móvil de turno, que nos reclamarán una y mil veces porque a ellos les hace colocarse en una zona de confort, pues resultará que el error educacional será ya total.

 

 (Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 25/03/2026)

 

 

 


miércoles, 18 de marzo de 2026

Alcanzando la primavera

 


Pues así como el que no quiere la cosa, estamos ya a tan solo dos días vista de la primavera.   Estación del año que goza siempre de la simpatía y el cariño de la mayoría de la población.   Así que, ¡bienvenida seas, primavera!.  Y más en este año, que ya la estábamos reclamando con insistencia y casi casi como agua de mayo, que justo a ella misma se le reclama en ese mes.


Claro que este año, luego de esta sucesión interminable de borrascas y temporales inusitadamente prolongados que han provocado inundaciones cuasi generales en todo el país este pasado mes, no sé si va a ser necesario pedir agua por mayo para estos campos de cultivo.  Porque han acabado ahítos de agua; que hará que en muchos de ellos la cosecha se pierda.  


A ver cómo viene la primavera por estos y otros lares, si lluviosa o seca y soleada; pues pocos litros más de agua soportarán estos campos cubiertos de ella durante tantos días.


Pero aun así, la primavera, como de costumbre, se irá poco a poco acoplando entre nosotros, y nos regalará hermosos días de luz y sol para que, en contacto con la naturaleza, podamos disfrutar de lleno de la nueva vida que veremos surgir con fuerza por todos los lados.


Así que gocémosla en lo posible, dándole la oportunidad de que nos acompañe en estos meses que la tendremos a nuestro lado de la mañana a la noche, como fiel compañera en los avatares del día a día.  Todo un regalo a pedir de boca, para que nos podamos olvidar del crudo y duro invierno que este año nos tocó en suerte.


Una suerte esta, que cada año resulta dispar, sin que nosotros podamos hacer nada para que aquella se muestre de una u otra forma y proceda en consecuencia.


O puede que sí podamos hacer algo, porque el fenómeno del cambio climático, tras el que, a decir de los expertos se puede esconder esta forma tan anormal y cruel de proceder de las estaciones meteorológicas –en este caso esta pasada del invierno-, vendría remarcado por la acción humana irregular a la hora de buscar un mayor progreso de la sociedad utilizando procedimientos que dañarían el medio ambiente.  Y la naturaleza, que todos sabemos que es muy sabia, trataría de rechazarlos.


(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 18/03/2026)

  

miércoles, 11 de marzo de 2026

Embalses a rebosar

 


Las informaciones de aquellos últimos días de febrero, de este invierno excesivo en lluvias y catastrófico se mire por donde se mire, nos hablaban de que los embalses en nuestra cuenca del Duero estaban en torno al 82 por ciento de su capacidad, y subiendo. 


¡Como para no estarlo!; habida cuenta de aquel increíble tren de borrascas perfectamente concatenadas que hemos soportado este invierno, con copiosas y continuadas lluvias, junto al deshielo de la nieve de nuestras montañas. 


Ello unido a que, desbordados casi los pantanos, haya habido que ponerlos a prueba desembalsando agua de manera prioritaria para evitar que estos embalses colapsasen.


Todo lo cual, hizo que el aporte extraordinario y excesivo a la vez de agua a nuestros ríos, provocase las salidas inmediatas de estos de sus cauces habituales y el desbordamiento a campo abierto de muchos de ellos.  Anegando en su acción tierras de cultivo y edificaciones próximas, con desalojos totales o parciales de la población de algunas de las localidades aledañas al curso del río.


Lo que supuso un sinfín de inconvenientes y pérdidas económicas incontables en las tierras de labor que permanecieron encharcadas durante días; con unas imágenes espeluznantes al respecto que nos sobrecogían.


Porque nada se podía hacer frente a las grandes avalanchas de agua que llegaban de manera imprevista río abajo y que se llevaban de calle todo lo que encontraban a su paso, anegándolo todo de inmensas balsas de agua; sólo poner a salvo a las personas y los animales y desear que la lluvia cesase y aquello volviese lo más rápido posible a la normalidad.


Claro que, como “no hay mal que por bien no venga”, desde otra óptica y en plan optimista salvando las distancias; aunque partamos de una situación no buena, cabe pensarse que a futuro y con tanta agua acumulada y retenida en nuestros embalses, no habrá problemas de abastecimiento en el próximo verano, tanto para el consumo humano como para los riegos agrícolas; si es que esta catástrofe pudiera tener una segunda lectura.


Y es que, como decíamos, “No hay bien que su mal no traiga”.  Todo esto, con la primavera pisándonos ya los talones.


(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 11/03/2026) 

 

 


miércoles, 4 de marzo de 2026

Febrerillo, el loco

 


Vaya un mes de febrero que nos cayó en suerte –más bien en desgracia- este año; que si uno se lo imaginase malo de necesidad, por aquello de los dichos populares que le vienen calificando, entre otros muchos más, como “febrerillo el loco, con sus veintiocho”, o “febrero, febrerín, el más corto y el más ruin”; pues resultó que estas sentencias populares se quedaron en nada y muy cortas, inmensamente cortas para lo que en realidad nos trajo de “regalo” envenenado el susodicho mes de febrero.  Que más bien habría que tildarlo de “loco”, “embustero” y “traicionero”, cuando menos, por lo mucho malo que nos aportó a lo largo de sus días.


Comenzando por las borrascas meteorológicas y lluvias sin parar por aquí y por allá; y no unas lluvias de esas digamos habituales y un tanto persistentes, si se quiere, del invierno.  


Qué va, nada de eso, sino que nos llegaron unas lluvias enormemente fuertes, continuadas en el tiempo y salidas de madre por doquier, que más bien asemejaban lo que debió ser el diluvio universal; tras ese impredecible tren de borrascas.


Y con grandes catástrofes naturales a su paso: con ríos salidos de su cauce habitual e inundándolo todo a su paso, no importándole casas y pueblos enteros o tierras de cultivo, carreteras o puentes, vías férreas o caminos alternativos.   Y con los pantanos no pudiendo contener ya más agua, soltándola a toda prisa por sus aliviaderos para evitar males mayores ante un posible reventón de sus muros de contención.


Llevándoselo todo de calle a su paso el temporal; en interminables y agotadoras jornadas de trabajo a destajo de los equipos de protección y auxilio de la población. 


Y así un día tras otro, y sin que la lluvia cesase; con lo que las avenidas de agua se fueron multiplicando y extendiendo por los campos y las poblaciones más cercanas a los ríos.


Así que a la vista de los acontecimientos y tratando quizás de poner un punto de humor a la situación, hubo alguien que hasta se acordó por momentos del famoso Arca de Noé de la Biblia.  Que ya ha llovido desde entonces.

 

 (Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 04/03/2026)