Pues así como el que no quiere
la cosa, estamos ya a tan solo dos días vista de la primavera. Estación del año que goza siempre de la
simpatía y el cariño de la mayoría de la población. Así que, ¡bienvenida seas, primavera!. Y más en este año, que ya la estábamos
reclamando con insistencia y casi casi como agua de mayo, que justo a ella
misma se le reclama en ese mes.
Claro que este año, luego de
esta sucesión interminable de borrascas y temporales inusitadamente prolongados
que han provocado inundaciones cuasi generales en todo el país este pasado mes,
no sé si va a ser necesario pedir agua por mayo para estos campos de
cultivo. Porque han acabado ahítos de
agua; que hará que en muchos de ellos la cosecha se pierda.
A ver cómo viene la primavera
por estos y otros lares, si lluviosa o seca y soleada; pues pocos litros más de
agua soportarán estos campos cubiertos de ella durante tantos días.
Pero aun así, la primavera,
como de costumbre, se irá poco a poco acoplando entre nosotros, y nos regalará
hermosos días de luz y sol para que, en contacto con la naturaleza, podamos
disfrutar de lleno de la nueva vida que veremos surgir con fuerza por todos los
lados.
Así que gocémosla en lo
posible, dándole la oportunidad de que nos acompañe en estos meses que la
tendremos a nuestro lado de la mañana a la noche, como fiel compañera en los
avatares del día a día. Todo un regalo a
pedir de boca, para que nos podamos olvidar del crudo y duro invierno que este
año nos tocó en suerte.
Una suerte esta, que cada año
resulta dispar, sin que nosotros podamos hacer nada para que aquella se muestre
de una u otra forma y proceda en consecuencia.
O puede que sí podamos hacer
algo, porque el fenómeno del cambio climático, tras el que, a decir de los
expertos se puede esconder esta forma tan anormal y cruel de proceder de las
estaciones meteorológicas –en este caso esta pasada del invierno-, vendría
remarcado por la acción humana irregular a la hora de buscar un mayor progreso
de la sociedad utilizando procedimientos que dañarían el medio ambiente. Y la naturaleza, que todos sabemos que es muy
sabia, trataría de rechazarlos.
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 18/03/2026)

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