A
mediados del pasado agosto, nos llegaba la noticia del fallecimiento en
Pamplona del sacerdote palentino –nacido en la localidad de Velillas del
Duque-, don Augusto Sarmiento Franco.
Augusto,
o don Augusto; como le llamábamos los chavales de Velillas en aquellos años 60,
cuando en concreto en 1964 cantara misa en su propia localidad de nacimiento y
ante una iglesia parroquial que se quedaría pequeña para tantas personas como
se concentraron en el pueblo con tal motivo.
Fue una
fiesta aquel primer cantamisa en el pueblo de un vecino de allí, que cuando
regresaba a Velillas durante las vacaciones de verano, siempre jugaba con
nosotros, los chavales, al fútbol, demostrándonos unas excelentes dotes para
este deporte, que nosotros envidiábamos.
Todavía
tengo en el recuerdo aquella primera misa de don Augusto en nuestro
pueblo. Por parte del ayuntamiento y de
los vecinos se levantó un gran “mayo” en una de las eras y en su cima se colocó
una bandera blanca como símbolo de aquel cantamisa. Y también en la torre de la iglesia se
colocaría otra bandera igual.
El acto
religioso en la iglesia resultó de una gran belleza, y el ambiente general en
el pueblo era el de un gran día de fiesta.
Pues
bien, hoy, fallecido ya don Augusto, profesor emérito y vicedecano de la
Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, donde, tras licenciarse y
doctorarse, ejercería como profesor enseñando Teología Moral todos sus años de
vida docente; habría que decir que fue también un gran investigador en esta
materia, siendo autor de múltiples publicaciones que han visto la luz, sobre la
defensa de la vida humana, el matrimonio y la familia.
Además,
visionada su amplia biografía, habría que destacar que don Augusto era
Consultor del Consejo de la Subcomisión para la Familia y la Defensa de la Vida
de la Conferencia Episcopal Española, y que el Papa Benedicto XVI le nombró
Consultor del Pontificio Consejo para la Familia.
Toda una
personalidad en el mundo de la Teología, pues, y del que su pueblo, Velillas del
Duque, debe sentirse orgulloso de un hijo tan predilecto y de mente tan
preclara.
Con el
acompañamiento a la familia en estos tan tristes momentos.






