miércoles, 11 de marzo de 2026

Embalses a rebosar

 


Las informaciones de aquellos últimos días de febrero, de este invierno excesivo en lluvias y catastrófico se mire por donde se mire, nos hablaban de que los embalses en nuestra cuenca del Duero estaban en torno al 82 por ciento de su capacidad, y subiendo. 


¡Como para no estarlo!; habida cuenta de aquel increíble tren de borrascas perfectamente concatenadas que hemos soportado este invierno, con copiosas y continuadas lluvias, junto al deshielo de la nieve de nuestras montañas. 


Ello unido a que, desbordados casi los pantanos, haya habido que ponerlos a prueba desembalsando agua de manera prioritaria para evitar que estos embalses colapsasen.


Todo lo cual, hizo que el aporte extraordinario y excesivo a la vez de agua a nuestros ríos, provocase las salidas inmediatas de estos de sus cauces habituales y el desbordamiento a campo abierto de muchos de ellos.  Anegando en su acción tierras de cultivo y edificaciones próximas, con desalojos totales o parciales de la población de algunas de las localidades aledañas al curso del río.


Lo que supuso un sinfín de inconvenientes y pérdidas económicas incontables en las tierras de labor que permanecieron encharcadas durante días; con unas imágenes espeluznantes al respecto que nos sobrecogían.


Porque nada se podía hacer frente a las grandes avalanchas de agua que llegaban de manera imprevista río abajo y que se llevaban de calle todo lo que encontraban a su paso, anegándolo todo de inmensas balsas de agua; sólo poner a salvo a las personas y los animales y desear que la lluvia cesase y aquello volviese lo más rápido posible a la normalidad.


Claro que, como “no hay mal que por bien no venga”, desde otra óptica y en plan optimista salvando las distancias; aunque partamos de una situación no buena, cabe pensarse que a futuro y con tanta agua acumulada y retenida en nuestros embalses, no habrá problemas de abastecimiento en el próximo verano, tanto para el consumo humano como para los riegos agrícolas; si es que esta catástrofe pudiera tener una segunda lectura.


Y es que, como decíamos, “No hay bien que su mal no traiga”.  Todo esto, con la primavera pisándonos ya los talones.


(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 11/03/2026) 

 

 


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