miércoles, 16 de noviembre de 2016

135 años y mucha vida

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Con motivo de la Edición Especial que "Diario Palentino" sacó a la calle para conmemorar los "135 años" de su existencia, escribí este Artículo que reproduzco más abajo y que apareció publicado en este número especial del 11/11/2016.
 
Se dicen pronto y se escriben rápido sobre el papel: con tan sólo una palabra de cuatro letras y tres dígitos que le preceden (135 años); pero lo difícil es permanecer en la brecha de la información palentina de una manera ininterrumpida durante esos 135 años; estar al cabo de la calle y en la calle misma –en otro tiempo hasta “voceando” el periódico-, y ser testigo diario del devenir de la ciudad y la provincia y contarlo –amén del acontecer del país y del mundo y contarlo-; desde el año 1881 y seguir contándolo. 
Porque, de otro modo, no estaríamos aquí y ahora celebrando esta efeméride tan importante para la gran familia de “Diario Palentino”, para el mundo de la información palentina en particular y, por ende, para todos los palentinos.
Así que desde aquí, desde las páginas de este número especial, que el actual testigo de aquel lejano en el tiempo primer Diario de la saga, lanza ahora a los cuatro vientos para mayor realce de la celebración, justo es reconocerle a nuestro periódico este añadido numérico y de prestigio que le honra, y que ya luce a diario, cual escarapela alegórica, en la propia cabecera del rotativo.   
El que suscribe, modesto colaborador semanal de éste más que centenario noticiero, que lleva asomándose a sus páginas de manera continuada desde hace ya la friolera de trece años, que se dicen pronto también; pero que hay que estar miércoles a miércoles a pie de página para tener a punto unas cuantas líneas sobre esto o aquello, el hoy o el ayer, e incluso el mañana; no aspira bajo ningún concepto a igualar esa mágica cifra de los 135 años –aparte de que, para esas fechas, ya no andaré por aquí, porque esos años no hay cuerpo humano que los soporte en condiciones de mínima lucidez, si no es sumando varias generaciones-.  
Pero sí anhelo, al menos, continuar dándole a la tecla y seguir “emborronando” con plena consciencia cuartillas plenamente inteligibles, que luego adquieren la total complacencia del respetable sobre el papel escrito. Y que será así, entiendo, mientras la empresa editora lo siga aprobando y el que suscribe continúe mínimamente en sus cabales y con plena lucidez mental.  Pues es tal el placer que encuentro en la mentada tarea semanal, que no es trabajo el dedicarle su tiempo correspondiente.
Desde luego, reclamar otros tantos años de continuidad para nuestro periódico –aun sabiendo que ninguno de nosotros, desgraciadamente, vamos a poder ser testigos de ello, porque no estaremos aquí para corroborarlo-, y con la espada de Damocles –en sentido figurado- de que, a la vista del auge de Internet y de las redes sociales, nadie puede aventurar cuál pueda ser el recorrido que le quepa seguir en un futuro próximo a la prensa escrita en papel; sería, no obstante, lo que procedería desear en justa correspondencia a “Diario Palentino”.  Y así lo hago sin más dilación, dejándolo escrito para la posteridad.
Porque tras este siglo y pico de actividad informativa para con los palentinos, hay mucha vida encerrada, página a página, en su amplia hemeroteca, que guarda en letra de molde un pedacito del acontecer diario de la sociedad palentina de diferentes generaciones y distintos momentos históricos a lo largo de nada más y nada menos que 135 años. 
Lo que ha hecho, que su asentamiento entre la población haya sido progresivo y calando muy hondo en el sentir y ser de sus habitantes; hasta el punto de que en un sinfín de hogares su presencia sigue siendo hoy por hoy diaria y hasta casi obligada, por aquello de que la tradición tira mucho y manda hacer. 
¡Y que sea por mucho tiempo más, cabría añadir!.
 
¡Feliz celebración!, pues.
© J. Javier Terán.
 
(Publicado en la Edición Especial de "Diario Palentino" el día 11/11/2016)
 

miércoles, 9 de noviembre de 2016

DESEADA CIUDAD DE CONGRESOS

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Que nuestra ciudad no es precisamente un lugar llamado a acoger y celebrar de común grandes concentraciones de personas del tipo: Congresos, Convenciones, Simposios, Asambleas, Comités…, es de dominio público y bien que nos pesa a los palentinos.

Y esto ocurre así seguro que por motivos varios; entre otros, quizás porque no disponemos de un Palacio de Congresos al uso, capaz de albergar las distintas reuniones o asambleas a gran escala que serían necesarias para dar cabida a un número importante de personas.

Un Palacio de Congresos que, por contra, sí lo tenemos diseñado y en estado latente de construcción desde hace unos cuantos años ya, pero sin que todavía hayamos sido capaces de darle su final definitivo, debido a circunstancias varias, aunque en esencia sea el aspecto económico el que lo esté retrasando en su continuación y sin fecha aún de finalización.

Una carencia que, de existir en algún caso la necesidad concreta –porque en alguna ocasión sí fue elegida nuestra ciudad como centro de la reunión-, se busca suplir la deficiencia acudiendo a locales o salas del ámbito privado, o a distribuir a los congresistas en escenarios diferentes atendiendo a la capacidad numérica de estos espacios.

Aun así, de vez en cuando suena la flauta por casualidad –pudiera decirse de este modo - y, a pesar de las circunstancias expuestas, ocurre que sí es elegida Palencia para la celebración de alguna de estas grandes concentraciones de personas con motivo de algún Congreso o reunión a gran escala; y hay que acudir al patrimonio privado para tratar de albergar las reuniones de los congresistas. 

Que es justo lo que ha sucedido días pasados con motivo de haber acogido nuestra capital el “IV Encuentro Nacional de Jóvenes Cofrades”, con proyección más allá de nuestros límites territoriales, al convocar en nuestra ciudad en torno a un millar de jóvenes cofrades procedentes de los más diversos puntos de nuestra geografía patria.

Una reunión importante en sí, porque aparte de incidir en el motivo principal del encuentro y confraternizar entre las diferentes Cofradías y Hermandades; para nuestra ciudad supone también una clara promoción de la misma y de sus valores a nivel nacional.
 
Dicho lo cual, la pregunta surge por sí sola:
¿Para cuándo el Palacio de Congresos de Palencia?.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 09/11/2016)
 
 

miércoles, 2 de noviembre de 2016

UN RINCÓN PARA LA MÚSICA

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Escribía, con verdadero placer y completa satisfacción, hace algún tiempo en esta misma columna del periódico, sobre el encanto tan especial que yo quería encontrarle a la conocida como Plaza de San Pablo y sus entornos; entre otras cosas, porque en ella se conjuga de manera perfecta lo antiguo con lo moderno, y porque goza de un ambiente de extraordinaria familiaridad, sobre todo al caer la tarde.

Pues bien, como atravieso por ella con alguna regularidad, y la observación de la misma en el marco que la envuelve, junto al ambiente allí reinante, poniéndole vista y oído, da para alguna que otra inspiración más, susceptible a continuación de verse plasmada en el papel, hoy quiero referirme de nuevo a esta Plaza, pero ahora como singular entorno musical, que le proporciona al lugar una alegría y una plasticidad especiales.

Y es que, no en vano, en uno de los laterales de la misma se encuentra enclavado el Conservatorio de Música de Palencia, donde cada día, en ensayos y audiciones mil, se escucha el sonido de muy diversos instrumentos casi sin parar; aunque su eco no trascienda al exterior y se queden en la intimidad de las aulas, a la espera, eso sí, de poder protagonizar algún día el oportuno concierto cara a un gran auditorio.

Pero no tenemos que desplazarnos más que unos pocos metros para que en el edificio contiguo, sede de una de las Cofradías de la Semana Santa palentina, los ensayos de la Banda de cornetas y tambores titular de la Hermandad, en su patio central, hacen que toda la Plaza adquiera un cierto tono musical, que por momentos parece querer entremezclarse con el murmullo que propician los grupos de chavales que juegan y corretean en medio de la explanada.

En tanto que, a los de mayor edad allí presentes, les pueda traer de pronto el recuerdo de la Semana Santa y de los Pasos que por allí procesionan entre el fervor de las gentes y el sonido continuo de las Bandas de música y el toque a ratos del “tararú”, que prolonga sus notas un buen puñado de segundos; encontrando el cuadro musical su reflejo en la cercana escultura a él alusiva, de una de sus esquinas.
 
Mientras a la par, otra de las Bandas, con sede en las proximidades, anda también “metida” en faena y parece hacerle la competencia a la primera, entremezclándose por momentos los sonidos, que van envolviendo de sonora musicalidad el ambiente de la Plaza. 

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 2/11/2016)

miércoles, 26 de octubre de 2016

SALDAÑA Y SU "FERIA DE LA ALUBIA"

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En tiempo pasado, bastantes años atrás –y lo dice alguien oriundo de esta Comarca-, también se cultivaba en la Vega de Saldaña este producto que hoy cuenta en nuestro calendario provincial con una Feria a él dedicado en exclusiva y que va ya por su XIII edición –hablo de la alubia-; y muy poca gente era consciente en aquel entonces de la importancia y riqueza de esta legumbre en concreto en nuestra gastronomía palentina.

Se la conocía mucho, eso sí, en la propia Comarca de la Vega y de la Loma, así como en las demás Comarcas limítrofes.  Y también algo en el resto de la provincia y provincias colindantes; pero con un conocimiento superficial –quizás de oídas muchas veces- y sin profundizar, desde luego, en su importancia tanto culinaria, como económica, para la zona de la provincia productora de la misma.

Tenía su venta más o menos testimonial o importante en ocasiones, en el mercado semanal de cada martes en los soportales de la Plaza Vieja de la localidad, en el mercado especial del primer martes de cada mes en el mismo lugar, o en el más importante aún y famoso por extensión, del día de las Candelas, el 2 de febrero. Pero luego, pare usted de contar, pudiera decirse casi con toda seguridad.

Sin embargo, ha sido con el paso de los años y la insistencia de los productores, con el apoyo del ayuntamiento de la Villa y las Instituciones que tienen algo que ver con ello, y con la importancia de la apertura de los mercados y la globalización en sí, cuando la alubia de Saldaña ha dado un paso de gigante y ha adquirido su denominación de origen.  Lo que nos habla hoy en día de su trascendental importancia en la Comarca y fuera de ella.

Por eso, no resulta extraño que, con el fin de potenciar su cultivo y fomentar su comercialización, siempre bajo el paraguas protector del turismo gastronómico, de unos años para acá se haya pensado en promocionarla y darla a conocer aún más, edición tras edición, mediante esta “Feria de la Alubia de Saldaña”, alusiva a ella y totalmente volcada en su difusión allende las fronteras de la propia Comarca saldañesa, con el añadido de la marca de calidad “Alimentos de Palencia”.
 
Feria de la Alubia, que acaba de celebrarse este pasado fin de semana en la localidad de Saldaña, con gran asistencia de público y la consabida “alubiada” o degustación de un plato de esas ricas alubias producidas en la Comarca.  

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 26/10/2016)

miércoles, 19 de octubre de 2016

UNA CIFRA SÚPER REDONDA

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En el mundo actual, parece que las noticias que manejan cifras de muchos ceros a la derecha de la unidad que, por otra parte, abundan más bien poco en el acontecer de la vida ordinaria, son las que más impactan y más llaman la atención del  respetable.

Son esas cifras millonarias –mareantes en sí mismas-, que con tanto ahínco se buscan -y es que siempre serán bienvenidas-, pues lo mismo pueden valer para arreglar un roto que un descosido –como diría el refrán popular-, y ¡quién las pillara!…

Pues bien, hablando de cifras millonarias de este cariz, estos últimos días ha saltado a la palestra palentina una noticia de hondo calado, de gran importancia para nuestra ciudad; para la Palencia del futuro. Y es que resulta que, en los próximos años, vamos a recibir por aquí la nada despreciable cantidad de 10.000.000 de euros, sí, han leído bien, diez millones de euros; para mejorar nuestra ciudad en varias vertientes, tocando temas de innovación de la administración electrónica, modernización de barrios, medio ambiente y políticas de sostenibilidad.  

Y ello, porque nos ha sido aprobado el Plan de Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado (Estrategia DUSI), que el consistorio palentino presentara a valoración en su día, para poder hacerse acreedor de una serie de fondos monetarios de este monto económico procedentes de la Comunidad Europea, destinados a los municipios que, de futuro, desarrollen un Plan de estas características.

Si luego, a estos diez millones ya concedidos, le añadimos otros diez más que debe aportar el consistorio para llevar a cabo el Plan en su conjunto, la cifra súper redonda de los 20 millones de euros -e incluso alguno más-, puede dar para mucho en este terreno del desarrollo urbanístico y la sostenibilidad de nuestra ciudad cara a los próximos años.

Tanto que, una vez desarrollado el Plan hacia el año 2020 y según los entendidos en la materia, vamos a poder mostrarnos al exterior con una cara completamente lavada, y mucho más incluso, a la hora de contemplar la ciudad de hoy en día.
 
Así que ésta inversión millonaria, resulta ser una noticia a la que no conviene perderle la pista en los próximos años, para ver cómo se materializa el gasto y cuál es el resultado final.       
 
Y cuál, en definitiva, su efecto en el conjunto de la imagen exterior de la ciudad y en la vida de los palentinos.

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 19/10/2016)

miércoles, 12 de octubre de 2016

AMPUDIA, ES TODA ELLA ARTE

Ampudia (Foto Internet)


 

 Que la localidad palentina de Ampudia, a tan solo 26 kilómetros de la capital, declarada toda ella conjunto histórico-artístico, con tres elementos arquitectónicos y artísticos –entre otros muchos-, que la definen por sí sola: Colegiata de San Miguel –como símbolo de su pasado episcopal-, Castillo –como reflejo de su importancia en el Medievo- y Calles Soportaladas –como emblema de construcción tradicional castellana que se ha sabido mantener-, a la par que importante lugar de señorío en el pasado; goza hoy en día de un encanto especial que la hace destacar sobremanera, uno lo comprueba nada más posar el pie en cualquiera de sus calles que te llevan prestas al centro histórico de la villa.
 
 
Donde, apenas si has caminado unos minutos, y ya te envuelve una sensación como si te hubieses trasladado de pronto al pasado de unos cuantos siglos atrás. Sigues recorriendo su entramado urbano y a cada paso, al desembocar en una plaza con un cierto sabor antañón y doblar una esquina, te sale al encuentro en la lejanía y en toda su verticalidad, la inhiesta torre de su Colegiata, a la que cariñosamente se la conoce también como la “Giralda de Tierra de Campos”, por guardar una cierta semejanza con la de la capital andaluza.

 
Así que, con estos antecedentes, con este marco de fondo ya de por sí de rancio pasado castellano, si además, se organiza un Mercado Castellano con ambientación al efecto, el traslado emocional a esa otra época así representada, es fácil de conseguir.
Y ha sido esto, justamente, lo que ha ocurrido estos últimos días en esta histórica Villa terracampina, que tuvo su Mercado Barroco y también su Mercado Castellano, con lo que la ambientación al respecto fue doble, y doblemente concurridos se vieron sus calles y sus entornos, además.
 

Si a todo lo anterior, le añadimos el espectacular fin de fiesta a cargo del famoso grupo de folk segoviano “Nuevo Mester de Juglaría” actuando en el bello marco del Atrio de San Miguel e interpretando, entre otros muchos temas, su conocidísima canción de “Los Comuneros” –tarareada y bailada por la amplísima concurrencia en tan magno lugar congregada-, podemos dar fe de que la apoteosis final llegó a su máxima expresión saboreando la más típica y tradicional castellanidad.    

 
¡Hasta otro año, Ampudia!.

(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 12/10/2016)








miércoles, 5 de octubre de 2016

UN CANTO A LA AMISTAD (Y II)


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Si en mi crónica anterior de este emotivo reencuentro de amigos del pasado en el hoy de un buen puñado de años después, describía de alguna manera la escena del encuentro y acercaba los primeros pasos del grupo por la ciudad, recorriendo algunos de los lugares más emblemáticos para nosotros, donde en el pasado protagonizáramos mil y una aventuras que quedaron guardadas en mil y un recuerdos, saliendo a relucir en esta jornada, como no podía ser por menos; la efemérides del día quedaría un tanto coja si, a renglón seguido, no narrara y tratase de retratar con alguna mayor profundidad algunos de estos aspectos que la reunión propició, situándolos en su tiempo y momento.

Tiempo y momento que, a medida que pasaban las horas, nos envolvían de tal manera que no acertábamos a saber muy bien si estábamos en el hoy o en el ayer. Porque reviviendo alguna escena de aquellos años en los que, por simple definición, derrochábamos juventud a raudales, de pronto nos vimos trasladados al pasado, encontrándonos el grupo entero de bailoteo en la discoteca de moda de aquel entonces, que acostumbrábamos a frecuentar –la famosa Scorpio’s de nuestros afanes-.  O saliendo del cine con la emoción todavía fresca por el éxito de la película, que alguien del grupo eligió, tal vez inopinadamente y dejándose guiar tan sólo por el título de la misma. Y que a nosotros nos serviría a continuación para acudir prestos al bar que nos cobijaría durante las horas siguientes, y embarcarnos en la consabida tertulia sobre los pormenores de la película recién visionada; emulando quizás algún cinefórum que la televisión nos había podido acercar en algún momento, y que nosotros aspirábamos a institucionalizar allí mismo.

Y pudo ser allí también, al calor de aquellas tertulias, cuando surgiría una idea que nuestra inquieta mente juvenil de aquel entonces nos alumbrara, y que llegamos a  ejecutar durante una temporada, aunque nos quedásemos sólo en los prolegómenos.  Y es que, de pronto, sentimos que nos entraba la vocación de actores de teatro, llegando a ensayar el grupo entero, con reparto de papeles incluido, una clásica obra de teatro; aunque no pasásemos de ahí y la vocación se quedase por el camino.
 
En fin, que fueron muchos los sentimientos que el reencuentro propició; grandes las emociones vividas y felices, muy felices, las horas de aquel sábado. Y, con la idea de institucionalizar el encuentro a partir de ahora, nos dijimos adiós con pena.
 
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 5/10/2016)