La aritmética electoral y otras componendas más, así como los pactos a dos
o más bandas, han hecho posible que la semana pasada concluyera –es de suponer
que felizmente-, con los ayuntamientos de nuestro país constituidos
formalmente, tanto por viejos como por nuevos concejales; que tendrán por
delante un largo período de cuatro años para mostrar a sus convecinos que están
dispuestos a cumplir sus compromisos, y que están allí justo para desempeñar el
trabajo que los ciudadanos les encomendaron con su voto en las pasadas
elecciones.
Entretanto, la vida y el pulso de la ciudad, aparte de, con los lógicos
comentarios de cariz político sobre estos recientes acontecimientos
municipales, viene girando de unos días para acá en torno a otro motivo mucho
más tangible y práctico, cual es el inminente tiempo de verano, que ya casi lo
estamos alcanzando, porque lo tenemos a la vuelta misma de la esquina.
Y es que todo en el ambiente nos está haciendo presagiar ya esas jornadas
largas y cálidas del estío, donde diera la impresión de que todo se ralentizase
y no sucediese nada extraordinario en el lento transcurrir de las horas…
Monotonía invariable de los días que, para esos callados, a la par que
calurosos atardeceres, nuestro ayuntamiento capitalino intenta amenizar y dar
contenido un año más con ese conjunto de actividades culturales que constituyen
el Verano Cultural de Palencia.
Donde los conciertos de música de diferentes estilos, los bailes, los
espectáculos circenses, los cuentacuentos, el teatro de calle, entre otras
varias actividades más, darán la réplica y animarán las tardes palentinas de
estos próximos meses del estío.
Aunque en ese ínterin y hasta que el verano en sí
no se asiente a conciencia, puedan surgir lagunas y oscuridades propiciadas por
imprevistas tormentas temporales, con intensas trombas de agua que nos traigan
de pronto recuerdos de días de invierno que ya tuvieron su tiempo; como las
ocurridas días pasados, cuando de pronto un día, mediado el atardecer, vimos
cómo el cielo se iba encapotando a gran velocidad, descargando a continuación
una impresionante tromba de agua con abundante aparato eléctrico. Y así aguantó durante casi dos jornadas
enteras, que nos mantuvo expectantes y mirando al cielo con alguna mayor frecuencia.
Pero, no obstante, el tiempo del estío en sí, la calma e incluso la
quietud de los días, tornarán y se quedarán con nosotros más pronto que tarde.
(Publicado en el Periódico "Diario Palentino" el 17/06/2015)
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