En estos tiempos de los
teléfonos inteligentes, de los sistemas operativos avanzados y de la
inteligencia artificial, igual resulta que a la hora de la educación de
nuestros hijos desde el punto de vista de la familia, hemos dejado de lado de
una forma bastante mayoritaria el sistema tradicional de estar a su lado,
ayudarlos, orientarlos y hablar con ellos personalmente; y hemos optado por
posturas más cómodas y menos directas.
Y así nos lo cuentan las
crónicas de actualidad que, cara a que ellos puedan enfrentarse posteriormente
a la vida hemos adoptado unas nuevas formas de educación en los hogares; y de
que cada vez con mayor frecuencia en este aspecto en las familias de las
últimas generaciones, se viene operando con una mayor permisividad en el ámbito
de la educación de nuestros hijos, a juzgar por lo que se viene
observando. Y se está fallando, nos
dicen, de manera bastante estrepitosa.
Y ello porque se tiende a
sobreprotegerlos en exceso, pensando que éste es el camino correcto, porque con
ello les estamos poniendo las cosas fáciles y no van a sufrir en su niñez, ni
van a adquirir traumas ni van a salir frustrados. Surgiendo así el que los entendidos en la
materia llaman el “hijo tirano” y también el “hijo de cristal”.
Cuan distante y errático, sin
embargo, es este proceder, del que, según los expertos en la materia,
debiéramos huir. Porque, todo lo
contrario, nuestra actuación debiera ser enseñándoles también en las
adversidades de la vida, dejando que se equivoquen ellos mismos incluso en el
proceder diario, donde se encuentran tanto aciertos como fracasos.
Aquí es donde tendría su hueco
el famoso “no” a permitir acceder a todo lo que nos pidan con insistencia. Porque, claro, es mucho más fácil decir que “sí”
y que ellos salgan victoriosos del trance; y, a cambio, nos dejen libres y
nosotros podamos dedicarnos a nuestras cosas.
Y si ya de paso, para que se
entretengan y no nos interrumpan en determinados momentos, les ponemos en sus
manos el móvil de turno, que nos reclamarán una y mil veces porque a ellos les
hace colocarse en una zona de confort, pues resultará que el error educacional
será ya total.






