Corría el
año 2000 y una conversación casual con Joaquín Galán, allá en su pueblo,
Villaviudas, supuso el espaldarazo definitivo y el punto y seguido de mis
colaboraciones semanales en “Diario Palentino”.
Desafortunadamente,
estos días pasados Joaquín nos ha dejado en Barcelona, donde residía. Y este
periódico lo ensalzaba convenientemente por su gran valía como escritor, a la
par que colaborador de “Diario Palentino” durante varios años.
Joaquín
Galán era, a la par que familiar y amigo, un enamorado de su pueblo y su
paisaje cerrateño, al que regresaba todos los veranos para hablar con sus
paisanos, de los que gustaba escuchar historias del pasado. Y en el plano personal porque sentía la
necesidad de volver a empaparse del sabor y el olor de su tierra, que después
plasmaba en muchos de sus poemas; que pasaron luego a verse editados y
compilados en varios libros. Sin dejar
de lado sus otras dos facetas relacionadas también con la literatura: la prosa
narrativa y la crítica literaria; legándonos también varios libros de su
autoría.
Y abundando
en el relato del principio, como homenaje a nuestro poeta, decir que ocurrió
que, al hablarle yo de mis inquietudes en este terreno de las colaboraciones
con artículos en el periódico, me puso en contacto con el gran periodista
palentino Gonzalo Ortega, a la sazón redactor del mismo, a quien me dirigí un
buen día con un primer artículo que le mostré orgulloso. Él lo recogió y me dijo que haría las
gestiones oportunas ante el director para su publicación en una próxima edición;
animándome a seguir escribiendo. Y cuál
no sería mi sorpresa al verlo publicado en el rotativo días después. Luego seguirían otros cuantos más, siempre
bajo el recuerdo de Joaquín. Hasta que
un día se me daba la posibilidad de colaborar asidua y regularmente con el
rotativo. Y desde aquel entonces han
pasado ya casi 25 años miércoles a miércoles.
Y todo
gracias a Joaquín Galán, al que, tristemente, acabamos de decir adiós en estos
días; que supo aconsejarme y orientarme en ese terreno de mis inquietudes
literarias. A quien desde entonces he
venido considerando como mi mentor.
Descanse en paz.

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